Tipo de cambio:

Compra: 3.590

Venta: 3.592


Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

PERFIL DE UN RELIGIOSO

Monseñor centenario

Fundador de Cáritas del Perú, de la Cruz Blanca, el arzobispo jesuita Ricardo Durand fue un sacerdote mediático y acriollado, de ideas conservadoras.

16/4/2017


Un hombre de sotana distinto, que dominaba el lenguaje mediático. Por ejemplo, que gustaba de la lectura de “las buenas novelas policiales” y las hagiografías. O que fue un ferviente adversario de la Teología de la Liberación. 

El monseñor Ricardo Durand sabía decir las cosas ante los micrófonos. Era impaciente, explosivo, pero campechano y criollo, aspectos por los que fue querido por la feligresía, sobre todo por los jóvenes.

‘Durazno’ y Durand

Por eso, los periodistas buscaban al religioso inclusive después de que en 1995 se retiró como obispo emérito del Callao. Esa sonrisa y franqueza, así como sus grandes orejas las aprovechó el humorista televisivo Carlos Álvarez para parodiarlo durante 18 años como ‘Monseñor Durazno’. Aunque el obispo le jaló la oreja por misivas, ese personaje que exageraba sus características lo catapultó a ser un referente para el catolicismo popular peruano en los ochenta y noventa.

Lo curioso es que Durand decía que no sabía contar chistes. “Cuando los cuento la gente se queda fría”, respondió a un periodista en 1999.

El chalaco de Ambo

Dos décadas dirigiendo el barco del catolicismo en el primer puerto hicieron de este huanuqueño (nació en Ambo, el 16 de abril de 1917) un chalaco por sus cuatro costados. Y de hincha acérrimo de Universitario, también le tomó cariño al Sport Boys.

Primero estudió ingeniería, y a los 31 años, en diciembre de 1948, en San Miguel, Argentina, se recibió como sacerdote jesuita.

Hacia 1954 fundó Cáritas del Perú y posteriormente la Cruz Blanca, institución que apoyó a la niñez abandonada.

El 25 de marzo de 1966 se convirtió en el primer jesuita de la era republicana en el Perú en ser nombrado obispo.

En 1974 dejó el Arzobispado del Cusco y al año siguiente lo designaron obispo del Callao (1975-1995). También fue presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.

Contra la Liberación

Durand fue un hombre de posiciones ideológicas conservadoras. En 1984, publicó Observaciones a la Teología de la Liberación y la fuerza histórica de los pobres, su primer libro contra la teología propugnada por el teólogo Gustavo Gutiérrez. En la misma línea publicó otros textos, en 1986, 1996 y 1998, que fueron traducidos a otras lenguas y reconocidos por el papa Juan Pablo II.

Sostenía hacia 1988: “Yo no estoy en contra de los pobres; además, en la práctica, he dedicado más años a los pobres que el padre Gutiérrez ¡Por qué, canijo, me van a poner a mí una chapa porque no soy un borrego que tiene que seguir todo lo que dicen los demás!”.

Este “viejo servidor de la Iglesia” declaró una guerra sin cuartel tanto a la subversión como a los métodos anticonceptivos artificiales. “Hay una crisis fuerte de la falta de respeto a la vida y una manifestación de ello es el aborto”, señaló.

Su relación con el expresidente Alberto Kenya Fujimori fue cauta. “Ha hecho cosas buenas, lo cual es reconocido por todos, pero tiene un sistema que a veces hiere”, dijo en 1993, cuando aún estaba fresco el autogolpe presidencial.

Otra lucha abierta protagonizó en 1999, cuando se dijo que la religión no era materia indispensable para el sistema del Bachillerato.

A media mañana del 19 de marzo de 2004, Durand falleció de un paro cardíaco. Tenía 87 años. Estaba internado en una clínica en Surco. Pidió que llegado el momento no usaran los equipos de resucitación, no quería tener una vida artificial. Su otra voluntad fue que sus restos descansaran en la cripta de la iglesia Matriz del Callao, que ayudó a reconstruir; igual que otros 30 templos. Las flores blancas abundaron en su último adiós. (José Vadillo Vila)