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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 14

de noviembre de 2019

GOBERNANZA FEMENINA DEL AGUA

Mujeres ese río transformador

De los 964 cargos directivos que existen a escala nacional, menos del 10% están ocupados por mujeres. El machismo es difícil de erradicar en el mundo rural.

7/11/2019


Por primera vez en 46 años, dos mujeres forman parte del máximo órgano de decisión de la junta de usuarios de la cuenca Chancay-Lambayeque. Es la primera experiencia de su tipo en el país. Las mujeres agrarias son usuarias del agua, gestoras, capacitadoras o dirigentes en la gestión integrada de los recursos hídricos.

La vida de Lidia Gaona ha sido tan complicada como el cauce de un río de montaña. Para ser ingeniera agrícola tuvo que huir una noche de su natal Cajamarca, ayudada por su madre, porque su padre se negaba a que ingresara a la universidad. Después, en la Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque, venció más prejuicios por querer estudiar “una carrera de hombres”.

Su “bautizo” profesional se produjo en los canales de riego de Ferreñafe, durante el Fenómeno de El Niño de 1998. El agua había arrasado toda la infraestructura hidráulica y Gaona integró el equipo que lo reconstruyó para salvar la cosecha.

En el 2001, ya laborando en la Junta de Usuarios Chancay-Lambayeque, dirigió el mantenimiento de 3,410 km de canales –algunos de ellos precolombinos– que llevan el líquido elemento a los campos de caña, arroz y frutales. Gaona cree que las mujeres están preparadas para manejar los temas técnicos y sociales a la vez que generan un clima de confianza y reconocimiento.

Usuarios y comisiones

La Autoridad Nacional del Agua (ANA) tiene registrados 719,041 usuarios del agua a escala nacional. Están organizados en 126 juntas y 1,685 comisiones. El fortalecimiento de estas organizaciones asegurará que el recurso llegue por igual a todos, en cantidad, calidad y oportunidad.

Frente a la escasez mundial del recurso, la gestión integrada es vital. Implica un enfoque participativo y el reconocimiento del papel fundamental de las mujeres en su provisión, administración y cuidado. Pero de los 964 cargos directivos que existen a escala nacional, menos del 10% están ocupados por mujeres. El machismo es difícil de erradicar del ámbito rural.



Laura Silva, directora de la Dirección de Organizaciones de Usuarios del Agua (DOUA) de la ANA, opina que no se escucha a las mujeres. “Su influencia se limita a los espacios que le asigna una sociedad aún muy machista”. Para ella, las agricultoras deberían acceder a los espacios de gestión donde se deciden los asuntos importantes que les afectan en su día a día, entre ellos el agua.

Nueva gobernanza

La Junta de Usuarios del Agua del río Chancay-Lambayeque (JUCHL) traza una nueva ruta hacia una gobernanza moderna del agua.

Con 30,00 personas, es la junta más grande del país y por primera vez dos mujeres forman parte de su consejo directivo. Aunque no son las únicas: la gerente, la contadora general, la responsable de planificación y presupuestos, las responsables de capacitación y comunicación, y del área de Atención al Usuario también son mujeres. “Si estamos asumiendo estos cargos es porque los usuarios han observado que los resultados son positivos”, afirma Lidia Gaona, gerente de la JUCHL.

El valor de la formación

Clara Vásquez es usuaria de la Comisión de Usuarios de Capote. Es una mujer muy querida por las agricultoras, porque con su iniciativa ha logrado librarlas de la marginación.

Se ha propuesto cerrar la brecha educativa organizando, de forma autodidacta, talleres de capacitación ‘Solo para Mujeres’. “Muchas mujeres carecemos de formación y las capacitaciones que nos dan los ingenieros son demasiado técnicas. Las usuarias salimos más confundidas, eso nos genera inseguridad y callamos en las asambleas”.

Clara siente respeto y responsabilidad ante la trascendencia que han adquirido los talleres que dirige. Ahora las mujeres hablan sobre los problemas del agua. El siguiente paso será que lo hagan en las asambleas frente al resto de usuarios. Algunas ya se animaron a dar este salto.

El salto político

Hace 20 años la cooperativa agrícola donde trabajaba Nora Salazar (67 años) se disolvió y Nora, como contraprestación, recibió un lote de tierras. La exsecretaria ejecutiva se convirtió en agricultora, y como titular de las fincas, también en usuaria del agua. A partir de entonces comenzó a soportar un rosario de dificultades.



“Nosotras participamos de la agricultura al igual que los hombres. Antes veníamos a la junta a reclamar el derecho al agua y nos decían que ‘eso’ era tarea de nuestros esposos”. Ese tipo de reacciones le motivó a crear un comité de damas en Ferreñafe que evitara su marginación por el hecho de ser mujeres.

Y cuando fue presidenta del comité del canal de regadío de su pueblo, se metía en el cauce para entender por qué se arenaba. Ahora sufre de artrosis, pero lo que le duele es que el agua no llegue a todos por igual. Por eso, cuando en el 2016 le invitaron a postular al cargo de consejera de la JUCHL, ella no dudó en aceptarlo.

Desde el año pasado, Nora Salazar y Magdalena Puyen han alcanzado un nivel de representación femenino inédito en los 46 años de historia de la JUCHL, al formar parte de su consejo directivo.

La gerente, Lidia Gaona, cree que con Nora y Magdalena como consejeras la junta ha mejorado su nivel de análisis y participación. “Se siente un mayor respeto entre todos los miembros y se toman las decisiones con mayor responsabilidad”, explica.

Ellas lograron que el resto de consejeros vaya más al campo y no se conformen con los informes que remiten los técnicos. Se ha creado un espacio para cuestionar si las cosas también pueden ser de otra manera, donde las mujeres ya no están relegadas. Ahora tienen voz.

Cifra

719,041  usuarios del recurso hídrico a escala nacional tiene registrados la autoridad nacional del agua.