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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 5

de diciembre de 2019

USUARIAS DEL AGUA EN AREQUIPA

Mujeres líderes buscan mejorar la gestión del agua en la cuenca Quilca-Chili

El agua es un recurso muy valioso en gran parte del territorio arequipeño y sus 20,000 familias de agricultores. Todos los usuarios de la cuenca Quilca Chili comparten los problemas del agua. Aquí las historias de mujeres líderes que buscan renovar las organizaciones de usuarios del agua.

18/11/2019


La ingeniera civil Ángela Benavente ha pasado toda su vida entre piedras –su familia tiene un negocio de lajas– y, desde hace dos años, intenta cambiar la deficiente gestión como presidenta de la Junta de Usuarios Río Yura, de la región Arequipa.

Es de las jóvenes que piensan en dar el ejemplo antes que criticar. Por eso, se presentó a las elecciones, a pesar de que la mayoría de usuarios de su junta eran hombres mayores de 50 años, que, en teoría, nunca votarían por una chica de 22 años.

“Nunca había visto a un presidente hacer algo parecido”, dice Joseph Chalco, gerente de operaciones de esta junta: “Nuestros canales tienen más de 40 años y están a punto de colapsar. Necesitamos cambiar nuestras prioridades e impulsar obras que aseguren la provisión futura de agua”.

Por esa razón, tiene en mente el proyecto de la represa Casa Blanca. Aunque por su dimensión el proyecto excede las atribuciones de su junta de usuarios, han firmado acuerdos con el Gobierno Regional de Arequipa y la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Y están en marcha los estudios técnicos definitivos.

Experiencia

“Las mujeres poseen una vasta experiencia en la planificación y organización de la economía, así como en optimizar el uso del agua para abastecer, distribuir y atender todas las necesidades familiares, sociales o agrícolas”, explica Laura Silva Rojas, directora de la Dirección de Organizaciones de Usuarios del Agua (DOUA) de la ANA.

Sin embargo, –comenta– estos conocimientos generados no están siendo reconocidos ni valorados por las organizaciones de usuarios del agua”. Por ello, la ANA quiere recuperar estas experiencias y conocimientos, así como reconocer los intereses y necesidades de hombres y mujeres en las organizaciones de usuarios de agua, para juntos potenciarlos en la gestión del recurso hídrico.



“Estamos haciendo agricultura en el desierto y eso es admirable”, reconoce Mari Cervantes, emprendedora que por 30 años lucha en el ‘tablazo’. Como ella son muchas las mujeres que con su trabajo han contribuido a la consolidación de este oasis lleno de oportunidades.

Ejemplo de eficiencia

La localidad de Santa Rita de Siguas comparte el problema del agua, aunque en este caso por exceso y no por déficit. Según la agricultora y dirigente Carmen Málaga, esta irrigación de aproximadamente 3,000 hectáreas es, por su manejo del agua, la más eficiente del sur andino.

Desde que comenzaron a cultivar frutales en los años cuarenta, trabajaron para distribuir el agua de manera equitativa. Y hace 15 años comenzaron la instalación de un sistema de riego por goteo que suministra a las plantas dosis muy bajas de agua y fertilizantes de manera constante, logrando un ahorro significativo de recursos. Si en el 2005 la superficie con la nueva tecnología era del 5%, en el 2019 es del 80%.

Durante su presidencia y a pesar de su gran experiencia, Carmen vivió situaciones de machismo. Pero demostró su capacidad al ser elegida en el 2012 representante de los usuarios agrarios en el Consejo de Recursos Hídricos de la Cuenca, el espacio de diálogo más importante para resolver los retos del agua. Fue la primera mujer en el Perú en ocupar un puesto de tanta importancia en el manejo del agua.

Mirada integral

Para el responsable de la Autoridad Local del Agua Colca-Siguas-Chivay, Gustavo Zevallos, a diferencia de los hombres que solo ven lo productivo, “las mujeres entienden mejor la problemática de la cuenca en su conjunto y por eso plantean soluciones realistas y mejor aterrizadas”.



Ronal Fernández, secretario técnico del Consejo de Recursos Hídricos Quilca Chili, opina: “Los usuarios arequipeños comparten una cultura de diálogo que no se da en otras cuencas”.

Cuando en el 2009 la Ley de Recursos Hídricos introdujo la figura de los Consejos de Recursos Hídricos de Cuenca, en Arequipa, el terreno social ya estaba abonado: El trabajo coordinado que desarrolla esta institución es fundamental para evitar conflictos sociales y fortalecer la economía regional.

Huaranguillo, en la campiña de Sachaca, es el lugar preferido por Verónica Cornejo, quien tiene el apoyo incondicional de su marido, también abogado y agricultor como ella.

“Las mujeres exigimos igualdad de derechos y merecemos las mismas oportunidades. Muchos dirigentes son señores con un pensamiento equivocado que no quieren evolucionar ni cambiar. Los de nuestra Junta deben abandonar los cargos y dar paso a jóvenes con ganas de trabajar por los demás”, señala.

Las acciones legales emprendidas por Cornejo han contribuido a destrabar la celebración de nuevas elecciones en las 15 comisiones y, con el apoyo de la AAA Caplina-Ocoña, espera conseguir el mismo resultado en la Junta.

La ANA, mediante la DOUA, seguirá fortaleciendo las capacidades de todos los usuarios, especialmente de las mujeres, para que puedan gestionar mejor sus organizaciones.



En este sentido, ha planteado incorporar en la Ley de Organizaciones de Usuarios del Agua un artículo respecto al “Enfoque y alternancia de género para la participación en las elecciones del Consejo Directivo”. Con esta propuesta, actualmente en consulta, se superará la brecha de participación entre hombres y mujeres.

El voluntariado del agua

Como una manera de capitalizar la energía de los jóvenes, la Autoridad Administrativa del Agua (AAA) Caplina-Ocoña —a la que pertenece la cuenca Quilca Chili— creó en el 2015 un grupo de voluntarios del agua, con universitarios que ayudan a difundir la nueva cultura del agua. Fueron convocados mediantee las redes sociales y reciben durante un año 256 horas de capacitación. “Es como un diplomado en que reciben desde módulos de liderazgo hasta talleres de fotografía”, dice Erik Mercado, el responsable del voluntariado. El primer año se apuntaron veinte jóvenes y en el 2019 lo han hecho más de cien. Las motivaciones son variadas.