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Año de la Universalización de la Salud
LUNES 17

de febrero de 2020

TRADICIÓN DANCÍSTICA

Negritos de la alegría

La colorida y apoteósica danza de Los Negritos de Huánuco reúne cada año, durante casi un mes, a más de 150 cofradías que bailan en todas las calles de la provincia para celebrar al Niño Dios.

28/1/2020


La danza tiene su origen en Andabamba, una de las haciendas coloniales más importantes. Representa la celebración de los negros esclavos por un día de libertad, que les otorgaban los dueños de las haciendas en Navidad para la adoración al niño Jesús.

El 3 de noviembre de 1854, el mariscal Ramón Castilla dio la ley que libertó a los esclavos negros. Estos, en multitud, se encaminaron a sus lugares de origen, y dieron nacimiento a una danza que se fue difundiendo hasta los lugares más apartados del Perú con nombres diferentes: Negrería, Morenada, Pachahuara, Negros viejos, Rey moreno, Negritos y otros. Muchos mestizos y criollos se sumaron, y para bailar, usaban las máscaras.



La primera cofradía

En 1909 aparece la cofradía de negritos Nuestra Señora del Patrocinio Huallayco Primero de Enero.

De acuerdo con el historiador Fredy Aranda, estudioso del origen de la danza, se trata de la primera cofradía registrada en la ciudad de Huánuco. “Después aparecerán las cofradías de Chacón, de Guerra y otros”.

Aranda da luces sobre la vestimenta de los danzantes: “Los negros usaban cotones al estilo militar. Los cotones eran poco vistosos, con adornos y máscaras toscas que diferenciaban lo rasgos físicos de los negros. Con el tiempo se crean más cofradías, incluso evoluciona el bordado de los cotones, cosidos a máquina con lentejuelas coloridas”.



En cuanto a la música, comenta que al inicio se hacía con pincullo (flauta vertical indígena, hecha de madera o hueso) y bombo. En la actualidad, los negritos danzan con una banda de músicos. En la música se puede distinguir cuatro aspectos: la cofradía, la adoración, el pase y el baile popular.

Víspera y adoración

En la víspera, las cofradías visten un atuendo formal, algunos con camisas o sacos con la inscripción el nombre de la cofradía; un pantalón adornado con pañuelos, chicotillo y máscara.



Para los días siguientes, “la pampa” o cuadrilla de bailarines, viste un cotón bordado con hilos de oro, perlas brillantes y varias cintas en los hombros; y un pantalón adornado con pañuelos bordados con habilidad artística. Sus botines reflejan la destreza de los bordadores.

La máscara es negra, adornada con perlas brillantes. Además, llevan los danzantes un singular sombrero con perlas y gran plumaje multicolor. Y todo está en sincronía con el traje de cada bailante.

Personajes

El “turco” y la “dama” son personajes de gran importancia en la danza. Lucirán trajes diferentes cada día; sus atuendos son prueba de opulencia económica y el deseo de ostentación. El “abanderado” aparecerá detrás de ellos portando las banderas peruana y argentina; en algunos casos, española; usa una máscara que representa a un joven español.

Los “corochanos” imponen orden y roban sonrisas al público; a veces son insolentes, el pueblo los ve como representantes de la nobleza despótica; usan un levita cuyas solapas y puños son bordados y adornados con botones; y en los hombros, charreteras. Portan una matraca y un látigo.



Música para negritos

La música que acompaña a los Negritos de Huánuco se origina en la morisca española, que llegó al Perú con los conquistadores.

Esta danza tradicional tiene varios momentos. El maestro Rolling Guerra explica: a la primera melodía se la llama “de caporales”, “una forma de obertura, con melodía lenta”; la segunda es la cofradía, en la que los negritos empiezan con las “mudanzas” (tiene entre 13 y 14 melodías distintas); la tercera es el pasacalle o “pachahuara”, cuando los negritos hacen el recorrido por las calles para adorar a los niños Dios.

La despedida es una melodía perteneciente al “pachahuara” ancestral de los yarowilcas, es un sistema musical pentatónico y triste.

En los días de visita, los negritos adoran a niños de diversas familias. En esta festividad cada cofradía cuenta con mayordomos por día, que son los que contratan a los músicos y preparan la comida para los danzantes y el público, principalmente. En ella se degusta el tradicional “locro de gallina de chacra” (amarillo) o de res (rojo).

Tras adorar al Niño y recorrer las calles durante 25 días, los negritos se despiden entre llantos y sollozos para regresar el próximo año y dan paso a la fiesta de San Sebastián, los tradicionales carnavales huanuqueños que merecerán otra crónica. (Texto y fotos: Iraldia Loyola Báñez)

Datos

1,200  A 2,000 soles puede costar un traje completo de danzante.