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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 21

de setiembre de 2019

ENFOQUE

No guardemos silencio

16/8/2019


Melissa Arbocco

Especialista en marketing, autora del libro El diario de Emilia

Cuando piensas en violencia, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente?Y si te hago la misma pregunta, pero le sumamos la palabra “género”, es decir; violencia de género, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente?

(Tómate unos segundos y piénsalo por favor). Muy bien, ¿ya tienes tu respuesta?

Hace poco tiempo estaba dando una charla a estudiantes universitarios y aproveché en hacerles la misma pregunta. Casi todos los chicos levantaron ansiosos las manos para hacer referencia a las típicas escenas de noticieros que solemos ver cada vez que prendemos nuestros televisores. Mientras ellos hablaban y comentaban entre sí, yo los observaba y contemplaba. Me preguntaba cuántos de estos chicos y chicas sabían de primera mano lo que es la violencia de género, ya sea porque la hayan visto repetidas veces en casa, en su vecindad, en el colegio, en la calle; violencia aplicada contra las mujeres más cercanas de sus vidas, o con extrañas y desconocidas mujeres, o incluso en el caso de las chicas, contra ellas mismas.

La violencia de género sobrepasa lo que reflejan los noticieros locales. La mayoría de los peruanos desayunan, almuerzan y cenan violencia de género. Lo que es quizá más alarmante en todo este escenario es que de una bizarra manera nos volvimos autoinmunes. Vemos cómo el esposo le grita y amenaza a su esposa. Sabemos que el moretón en la cara de esa mujer es consecuencia del golpe que le propinó su pareja. Vemos cómo un chico en la escuela intimida a las chicas cada vez que puede, somos testigos de cómo un padre de familia maltrata psicológicamente a su hija y mujer, pero preferimos hacernos los de la vista gorda, porque “qué podríamos hacer”, “no es nuestro problema”, es mejor que “ellos mismos resuelvan sus asuntos”.

¿Sabías que 1 de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual en algún momento de su vida? (Fuente OMS 2019) La violencia de género es más grande de lo que pensamos, está en nuestras narices y parece que no queremos hacer nada por detenerla. Cuántas veces hemos callado por temor a las repercusiones o por vergüenza de dejar en evidencia que estamos rotos, heridos, desorientados. Cuántas veces hemos preferido no pensar al respecto, ni cuestionarnos, porque resulta agotador mentalmente y nos convencemos de que cualquier intento sería en vano.

No sumemos a la estadística. Al contrario, entendamos que cada uno de nosotros puede ayudar a revertir el número. Ya sea que lo hayas experimentado de primera mano o no.

No permitamos que la violencia de género siga repitiéndose. Hablémoslo. Busquemos ayuda. Acompañemos. Denunciémosla. Pongámosle un alto.

No guardemos silencio, porque ahí sin darnos cuenta nos convertimos en cómplices del abuso y la violencia.