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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 7

de agosto de 2020

REFLEXIONES

Nosotros, los docentes universitarios

6/7/2020


Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía

Desde que decidimos dedicarnos a la formación académica de jóvenes sospechábamos que el largo y sinuoso camino no iba a ser fácil. Es una cruel obviedad sostener que la educación no ha estado entre las prioridades de ningún gobierno. Sin embargo, la pandemia, entre otras cosas, ha revelado lo inmensamente importante que es tener un sistema educativo equitativo y accesible para todos. Y, subrayar, para todos, significa que se facilite el acceso tecnológico y disponga de recursos suficientes para que nuestros jóvenes tengan realmente una excelente formación. Ya no es divertido sostener el lugar común de que ellos son el futuro del país si, de verdad, no se les ofrece ingeniosas y concretas maneras de promover su profesionalización.

Pero, al lado de ellos, estamos nosotros. Es decir, miles de profesoras y profesores universitarios que día a día organizan su tiempo para crear una de las experiencias humanas más sublimes y maravillosas: enseñar. Es que toda la historia de la humanidad está basada en ese momento de transferir conocimiento, valores y técnicas. Si no hubiera sido por la educación como fenómeno social, todo el conocimiento ya se habría perdido. Imaginen un mundo sin universidades ni instituciones educativas. Es evidente que los resultados hubieran sido otros y nada auspiciosos. Por ello, la acción de educar es un acto de total resistencia y da dignidad a cada uno de los que tienen la oportunidad de enseñar.

Para las breves horas que se dedican a compartir con los estudiantes, ha habido previamente una cadena de sucesos minuciosamente preparados. Lo que para muchos, erradamente, parece ser solo un instante, un conjunto de minutos, para nosotros es el resultado de años de elaboración, de horas destinadas a la investigación para mostrar información suficientemente valiosa y relevante, es adentrarnos a buscar metodologías sugestivas para que se pueda establecer una formación pertinente y actualizada. Si en su momento, con la educación presencial, ya era un reto permanente explorar inéditos caminos para compartir el saber, ahora, con un entorno virtual aún más desafiante todo se ha amplificado. Seguro, muchos de los colegas han visto una nueva forma de aprender. Y, en esa interiorización incorporar inéditas herramientas pedagógicas, conectarse en las múltiples plataformas virtuales, ejercitarse en manejar pertinentemente el lenguaje audiovisual, a estar interconectados de tal manera asumiendo que es una red cognitiva que se relaciona y crea conocimiento. Estamos ante un nuevo paradigma educativo en ciernes. Y, como en todo paradigma, aún en pleno proceso de adaptación.

Por ello se debe valorar, con los méritos que ello implica, el esfuerzo de todos aquellos que asumen la responsabilidad de la enseñanza universitaria. Y es uno de los mejores trabajos; por lo tanto, precisa de sueldos adecuados a su responsabilidad. Es que educar el alma requiere de un amor inmenso por la humanidad, por el futuro, por la posibilidad de convivir democráticamente. Es una apuesta cotidiana e incansable por la esperanza.