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Año de la Universalización de la Salud
VIERNES 3

de julio de 2020

PUNTO DE VISTA

Nueva normalidad y gestión pública

¿Cómo hacer una gestión efectiva y con resultados ante la nueva normalidad en un escenario austero de recursos fiscales?

18/6/2020


Carlos Loyola Escajadillo

Doctor en Gobierno y Políticas Públicas

La pandemia del covid-19, además de afectarnos como país más allá de lo que habíamos pensado, genera para los tomadores de decisiones –políticos, empresarios, profesionales– una oportunidad de mejorar el sistema de planeamiento en nuestra sociedad, priorizando lo realmente importante y diferenciándolo de lo urgente.

Lo difícil de esta situación es que el Banco Mundial, en recientes proyecciones, ha señalado que la contracción del PBI nacional sería de alrededor del 16% el 2020. Si a ello le agregamos que la presión tributaria del Perú es de 14.2% del PBI –una de las más bajas de la región–, el panorama se vislumbra desalentador para el presente.

El FMI ha señalado que nuestro PBI nominal al 2019 fue de alrededor de 232,000 millones de dólares. Este año fue el período en que menos creció este indicador desde el 2014 (solo aumentó en 2.16%), por lo que de confirmarse una contracción del 16%, llevaría a situar nuestro PBI en cerca de los 195,000 millones de dólares, reduciendo los niveles de recaudación tributaria y afectando la disponibilidad de recursos para el presupuesto público.

Este menor ingreso fiscal genera una “nueva normalidad” en la gestión pública, obligando a plantear cambios estructurales en el manejo del aparato del Estado, con la finalidad de adaptarse a estas nuevas condiciones de economía de guerra y obligando a todos a ser eficientes en el manejo de los recursos públicos.

¿Cómo hacer una gestión efectiva y con resultados ante la nueva normalidad en un escenario austero de recursos fiscales? El Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad aprobado el 2019 puede ser la respuesta. La ejecución de dicho plan es de suma importancia, pues se trata de uno de los pilares para impulsar el desarrollo. Es necesario revisar sus priorizaciones y potenciar sectores como Salud, Educación, Saneamiento y Transportes.

La historia demuestra que todos los países que cruzaron la línea del desarrollo como Japón, Alemania, Corea del Sur, Singapur y la irrupción de China partieron también de situaciones de crisis gravísimas; y ha sido justamente la política sostenida de cierre de brechas en infraestructura la que se constituye en uno de los pilares fundamentales para impulsar el crecimiento y desarrollo en dichas naciones.

Otra de las ventajas que podemos aprovechar es la transformación digital y el teletrabajo, en los cuales el tránsito de pasar primero por una transformación cultural en las organizaciones se ha acelerado por la coyuntura.

Revisar, por tanto, la estructura de funcionamiento del Estado ante la nueva normalidad debe ser considerado un factor crítico de éxito para lograr un funcionamiento más efectivo del sector público. En conclusión, tener como objetivo disminuir y cerrar las brechas de infraestructura que tiene el país puede constituir una excelente oportunidad para el Perú.




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