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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 16

de julio de 2018

Nueva oportunidad para el país

La oportunidad de potenciar a un país en pleno proceso de expansión se abre de par en par con la superación del pedido de vacancia presidencial que fue desestimado en el Congreso de la República. Ya lo dijo el presidente Pedro Pablo Kuczynski: “Empieza un nuevo capítulo en nuestra historia: reconciliación y reconstrucción de nuestro país. Una sola fuerza, un solo Perú”. Es un mensaje asertivo, de confianza, con la proyección de afianzar la consolidación nacional.

23/12/2017


El debate de las bancadas parlamentarias reveló la vocación democrática de los peruanos y la aspiración de trabajar por el progreso del país. He allí el mayor valor de la jornada en que fue desestimado el pedido de vacancia por presunta incapacidad moral, valor que fue invocado por el Jefe del Estado al reconocer que los legisladores presentes en la sesión aman a su país y que en sus manos se encontraba salvar la democracia.

Es cierto que los observadores se han centrado en analizar las aristas y vicisitudes registradas durante la jornada parlamentaria. Pero es necesario subrayar que la salud de la democracia va más allá de esos detalles de forma, porque hay cuestiones de fondo mucho más notables que el Dignatario y su equipo de gobierno, así como los demás poderes del Estado y organismos públicos, deben enfocar su atención para responder a las expectativas de la ciudadanía.

En primer lugar, la reconciliación a la que hizo referencia el Mandatario es una obligación después de las asperezas propias de una discusión en la que se contraponen puntos de vista divergentes.

Esto debe ser la prioridad, sin duda. Atrás deben quedar los enfrentamientos de carácter político. Si los peruanos subrayamos nuestras diferencias, será difícil que las susceptibilidades queden de lado, en perjuicio de los esfuerzos por superar exitosamente cualquier tipo de crisis. La animosidad de ese momento debe quedar de lado entre quienes buscan velar por los intereses de la nación, lograr ese entendimiento obedece a motivos superiores porque el país necesita diálogo y consenso, y solo la madurez democrática de nuestros políticos nos puede llevar por ese camino.

Y, en segundo lugar, la reconstrucción del Perú ha devenido en permanente por los ajustes que deben efectuarse conforme avanzan los procesos, tanto económicos, políticos, sociales y culturales. Nuestro país continúa una dinámica propia de la transición democrática iniciada en el 2001, y desde entonces, ha utilizado diversos instrumentos para afianzar su despegue como nación moderna. En las actuales circunstancias, no puede soslayarse esa reconstrucción que debe aplicarse en diversos planos.

Ahora el deber de las autoridades nacionales es trabajar de manera mancomunada ante los distintos escenarios que pueden abrirse conforme avancen los días: se trata de apuntalar todos los logros del Perú y alcanzar otras metas, como la consolidación de la reconstrucción del norte afectado por el Fenómeno El Niño Costero o el ingreso del Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por ejemplo.