Tipo de cambio:

Compra: 3.586

Venta: 3.590


Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

Nuevo espacio

Es cierto que todos los peruanos tienen el derecho a laborar para obtener su sustento diario, pero con mayor orden puede controlarse el carácter informal del comercio callejero, la alta evasión tributaria.

10/10/2020


La emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus ha originado que las autoridades, en sus tres niveles de gobierno, diseñen medidas para optimizar la estrategia de lucha contra la enfermedad. Una de esas disposiciones es evitar la aglomeración de las personas, con el objetivo de impedir la transmisión del covid-19, y en ese aspecto, la Municipalidad de Lima ha dado un importante paso a fin de acabar con el hacinamiento de La Parada, aquel mercado del distrito de La Victoria que por décadas ha servido como centro de abastecimiento de alimentos perecibles a la capital.

Dada su antigüedad, este punto de acopio creció de forma desordenada, sin la planificación debida, en medio de cuestionables medidas de salubridad, y con focos de delincuencia rampante. Debido a estas condiciones, la descentralización de un servicio tan elemental como el suministro de productos frescos se convirtió en un prioridad en gestiones anteriores, y se procedió a habilitar el Gran Mercado Mayorista de Lima, en la jurisdicción de Santa Anita, para que los comerciantes de diversas zonas de la ciudad se ubicaran en ese punto.Y aunque La Parada continuó operando, incluso durante el estado de emergencia sanitaria, el concejo metropolitano ahora ha considerado conveniente que sus 2,800 vendedores sean trasladados al terreno de la denominada Tierra Prometida, también en Santa Anita, no solo por el tema del distanciamiento social, sino también por los trabajos de la Línea 2 del Metro de Lima que se proyecta llevar a cabo en ese espacio ocupado por el antiguo mercado.Para ello, esta semana se iniciaron las jornadas de limpieza y habilitación del terreno de 50,000 metros cuadrados, con apoyo de miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, con la finalidad de habilitar las zonas adecuadas para que los comerciantes puedan laborar con todas las garantías de bioseguridad, de tal forma que en un período de 30 días ya empiecen a trabajar y se garantice el abastecimiento adecuado de alimentos.Aunque el alcalde de Santa Anita ha expresado su abierta oposición al traslado de vendedores a la Tierra Prometida, argumentando que no se cuenta con licencia de funcionamiento, la Municipalidad de Lima ya empezó las obras amparada en el marco legal necesario y con el apoyo del Ministerio del Interior y el Ministerio de la Producción.Solo resta que el diálogo y el consenso prevalezcan en esta nueva acción en favor de la ciudad y la salubridad, y sobre todo, que los vendedores se trasladen sin mayores inconvenientes a ese nuevo espacio.Es cierto que todos los peruanos tienen el derecho a laborar para obtener su sustento diario, pero con mayor orden puede controlarse el carácter informal del comercio callejero, la alta evasión tributaria, la precariedad del trabajo autosostenido, la falta de beneficios sociales y la rampante delincuencia alrededor de los ambulantes, entre otros. En circunstancias como las actuales, todos debemos sumar esfuerzos por el bienestar de la mayoría.