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APROXIMACIONES

Pachacámac en el tiempo de los dioses

5/3/2019


ClaraRojas

Periodista

Cuando estudiamos o visitamos los sitios arqueológicos milenarios de nuestro país, inevitablemente nos preguntamos cómo lograron los antiguos peruanos construir semejantes palacios, templos y fortalezas. La intriga se acrecienta al analizar los materiales empleados en tales construcciones. Sin embargo, el asombro se vuelve presente al constatar que lo imposible se logra con voluntad, planificación y trabajo. 


Así lo demostraron los 45 participantes del Taller Experimental de Arquitectura PUCP, dirigido por los arquitectos Renato Manrique y Vincent Juillerat y expertos del estudio Tom Emerson (Zúrich), quienes realizaron una intervención arquitectónica en el sitio arqueológico de Pachacámac.

En dos semanas de labor, ellos construyeron la estructura denominada A room for archaeologists and kids, ubicada en un terreno de 250 metros cuadrados. En él se realiza el llamado ‘recorrido’: los visitantes de Pachacámac pueden ver a los arqueólogos trabajando las piezas, limpiándolas y registrándolas antes de pasar al museo. En estos días, este emblemático sitio arqueológico, al sur de Lima, puede brindar a sus arqueólogos un espacio de trabajo fresco y también desarrollar talleres para niños.

Como lenguaje estético, el diseño plasmó una figura octogonal. La elección de los materiales –madera, caña y tela– crea un paisaje que dialoga con el entorno. Lo contemporáneo y lo milenario anclan en este encuentro de la estética, producido por el hombre de diferentes tiempos. Un encuentro en el tiempo de los dioses gestado también por la conexión de la academia, el sector público y los actores privados. La obra fue entregada al Ministerio de Cultura y a la directora del Museo de Pachacámac, Denise Pozzi-Escot. Los directivos del sitio arqueológico acompañaron en todo el proceso tomando decisiones colegiadas.

Este intercambio validó con rapidez la intervención, pues para muchos arquitectos es casi imposible intervenir sobre un patrimonio cultural por las restricciones existentes. El proyecto consiguió un presupuesto de 50,000 dólares, que se invirtió en los materiales. Los temas logísticos pusieron a prueba la voluntad de los participantes, pues tuvieron que vencer la falta de agua y luz y el desconocimiento del tipo de suelo del lugar. Previo a la construcción, se realizó una investigación que duró un semestre, proceso en el que participaron los directivos del Museo de Pachacámac.

El resultado es un logro que supera las expectativas. Los alumnos peruanos y suizos, como sus directores, plasmaron un modelo estético que se puede repetir en diversas zonas. Es una construcción temporal con materiales sostenibles, un diseño contemporáneo que sintoniza con el pasado enfrentando los enormes muros del sitio arqueológico. Crearon un paisaje que reivindica lo natural. Una estética local, netamente peruana en diseño arquitectónico.