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BALANCE DEL PRIMER QUINQUENIO DE SU PONTIFICADO

Papa centró sus mensajes a favor de los marginados

Los pobres, los divorciados y los homosexuales son sus prioridades.

14/3/2018


Ciudad del Vaticano

EFE

El papa Francisco cumplió cinco años desde su elección en el cónclave de 2013, con el que inició un pontificado en el que situó en el centro de su mensaje la atención hacia los pobres y más desfavorecidos de la sociedad.

En la lluviosa tarde del 13 de marzo del 2013, los cardenales, reunidos en cónclave en la capilla Sixtina, se preparaban para la quinta votación, la que acabaría designando al argentino Jorge Mario Bergoglio como el primer papa latinoamericano de la historia.

Él mismo ha explicado en varias ocasiones que a su lado se encontraba el cardenal brasileño Cláudio Hummes, el “amigo” que le confortó cuando se percató de que los votos a favor del argentino aumentaban inexorablemente.

Los aplausos de los purpurados fueron finalmente la señal inequívoca de que la Iglesia tenía a un nuevo pontífice, tras la sonada e histórica renuncia de Benedicto XVI.

El consejo

En ese momento Hummes, franciscano, abrazó a Bergoglio y le susurró unas palabras que marcarían definitivamente su ministerio: “No te olvides de los pobres”.

Fue por lo que el argentino eligió el nombre de Francisco, en honor al santo de Asís, el patrón de los pobres, “Il poverello”.

Tras la “fumata blanca” y aquel “Habemus papam”, el nuevo pontífice enseguida sorprendió por su sencillez, asomado al balcón de la logia central de la basílica vaticana: “Hermanos y hermanas, buenas tardes”, saludó ante una plaza abarrotada de personas.

Desde entonces, la pobreza y los “últimos” han estado en el centro de su ministerio, en sintonía con otro de los grandes pilares de su doctrina, la misericordia.

“Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”, exclamó el recién elegido papa Francisco, que ya denotaba sencillez en sus palabras y su apariencia, durante la audiencia.

Desfavorecidos

Su pontificado está lleno de gestos hacia los más desfavorecidos de todo el mundo y en sus viajes internacionales acude a las ciudades periféricas para, entre otras cosas, reunirse con inmigrantes, refugiados, enfermos, presos o indígenas.

Pero especial atención presta a los pobres de Roma, con los que ha almorzado, ha invitado a actividades culturales como el cine o el circo, les abrió las puertas de la capilla Sixtina e incluso rifa los regalos que recibe de todo el mundo en favor de la beneficencia.

Los rechazados

La atención del pontífice también hacia aquellos católicos que tradicionalmente han sido rechazados en el seno de la Iglesia católica.

Se trata por ejemplo de los divorciados, a los que abrió las puertas de los sacramentos en su exhortación apostólica “La alegría del amor” en 2016.

En el documento, que suscitó críticas en los sectores más conservadores del catolicismo, el papa planteaba que los divorciados vueltos a casar pudieran, tras el estudio y discernimiento de su caso, emprender un recorrido espiritual para volver a la Iglesia. 

En esa misma exhortación, Francisco defendió el respeto hacia los homosexuales, aunque subrayó que sus uniones no pueden ser consideradas matrimonio.