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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 6

de diciembre de 2019

VISITA LA COSTA IQUEÑA Y DISFRUTA DE SUS PLAYAS

Paracas es un escenario de naturaleza viva

Admirar el comportamiento de otras especies que habitan nuestro planeta es una experiencia inolvidable que puede disfrutar en la acogedora localidad de Paracas, frente al litoral iqueño.

7/11/2019


Suplemento Lo Nuestro


Texto y fotos: Hugo Grández

Los lobos marinos suelen ser los que más atención reciben de parte de los visitantes. Están recostados sobre las rocas, descansando o desperezándose bajo el sol. Dice Washington, el guía del grupo, que tienden a dormir de día y que salen a buscar su alimento cuando empieza a oscurecer.
 
Afirma también que una de las particularidades de estos simpáticos mamíferos es que llegan a tener hasta 15 hembras cada uno, todas siempre a su lado, como lo están sus crías a las que se les ve refrescarse en el mar de vez en cuando.

Diferente es el pingüino de Humboldt. De porte y traje elegante, dicen que cuando tiene pareja vive con ella hasta que la muerte los separe, literalmente. Es una especie que vive en monogamia y suele vérsele erguido sobre las rocas, oteando el horizonte.

A los pingüinos no se les ve en gran número, pero siempre están acompañados por otras aves, como los pelícanos, piqueros y zarcillos, los que se muestran por cientos a lo largo de la Reserva Nacional de Islas, Islotes y Puntas Guaneras de Paracas o popularmente conocida como las islas Ballestas.

Esta es solo una pequeña muestra de la maravilla natural que halla el visitante en este paraíso del sur, pues se estima que existen 216 especies de aves, 36 de mamíferos, 10 de reptiles, 168 de peces y un gran número de invertebrados.

A zarpar
Elizabeth Santiago, operadora de turismo de Paracas, apoya la logística de la visita de hoy. 30 soles es el precio del traslado en lancha, 17 más para el ingreso a la reserva y cinco adicionales por el uso del muelle es el costo de esta aventura para ir al encuentro con la vida marina de esta parte de Pisco, una de las cinco provincias del departamento de Ica.

El embarque está adornado por cientos de lanchas artesanales apostadas en la playa. Las hay por aquí y por allá, todas coloridas y movedizas por efecto de las ondas del mar. Sobre ellas los pescadores, que a diario se hacen de mariscos y pescados que comercializan en el mismo puerto.



Abordar la lancha es toda una fiesta, sobre todo para los niños. Puesta de chalecos y algunas sugerencias para la travesía son de carácter obligatorio para empezar la marcha a uno de los destinos turísticos marinos con mayor número de visitantes al año.

La velocidad, el fuerte viento y las gotas del mar que salpican a lo largo del camino son solo el inicio de la aventura. De allí en adelante, la naturaleza se muestra en su máximo esplendor. El inmenso mar y las aves que atraviesan el cielo obligan a mantener las cámaras listas para cientos de disparos. Todo el camino es digno de fotografiar.



La primera parada es para apreciar El Candelabro, un inmenso geoglifo cuyo origen, antigüedad y significado han sido siempre un misterio. Es una figura que solo puede verse desde el mar, puesto que el acceso por tierra está prohibido.

Minutos después, casi de yapa, se muestra una formación rocosa entre los islotes que, vista desde una posición específica de la lancha, permite observar una silueta casi perfecta del rostro de Cristo.



Lo que sigue es una hora de espectáculo natural. El encuentro con un hábitat privilegiado, nutrido de curiosos lobos marinos y aves diversas que surcan el cielo, o descansan sobre las rocas. Es sabido que, por esto último, las islas Ballestas son visitadas con frecuencia por los amantes de la observación de aves.

Sobre ruedas
Si está en islas Ballestas, anímese a recorrer parte de las 335,000 hectáreas de la Reserva Nacional de Paracas. Y para hacerlo, una buena recomendación es treparse a un carro tubular arenero. Colóquese el casco, asegúrese el cinturón y póngase en marcha detrás de la cuatrimoto del guía. Es una acelerada experiencia.

Recorriendo una extensa trocha de piso salitroso, la primera parada será en las turritelas o fósiles de caracoles marinos de hace 36 millones de años que se hallan empotrados en el piso de la reserva. Más allá, en la playa Yumaque, tendrá la posibilidad no solo de recoger esas piedrillas ovaladas de textura suave y colores diversos que quedan bien en adornos del hogar, sino que también podrá contemplar un paisaje sin igual.

Una panorámica
Y si pisa más el acelerador, llegará al mirador, un lugar excepcional desde el cual se puede disfrutar de un panorama formidable. Por un lado, el puerto de Paracas mostrado en todo su esplendor, y del otro las playas La Mina, Raspón, Roja y Chaco, esta última con docenas de lanchas artesanales bamboleándose al ritmo de las olas.



Más allá, Washington muestra lo que queda de la desaparecida Catedral, patrimonio de la humanidad que colapsó durante el terremoto del 2007. De ella solo puede apreciarse una parte de la base y una cuota, la de su historia.

No puede terminar el día sin apreciar la postal del puerto que se muestra desde el monumento al libertador don José de San Martín. Está a unos pasos de la carretera. Y si lo hace al final de la tarde, mientras el sol se pone, la imagen será como para un cuadro. No se la puede perder.



Datos para el viajero

-De Lima hasta Pisco el viaje en bus no pasa de 4 horas. En el mismo terminal se puede tomar un taxi hasta el puerto de Paracas por 20 soles. Otra opción es un colectivo hasta la plaza de Pisco por dos soles y otro a Paracas por 3.

-Si está en Ica, puede tomar un tour para sobrevolar las líneas de Nasca. Hay paquetes desde 85 dólares por 30 minutos de vuelo y una vista de 12 de las líneas. Puede visitar también la laguna Huacachina, un oasis en pleno desierto. 

-El mejor servicio en Paracas es el que ofrece Elizabeth Santiago y la agencia de viajes Paracas Kory Tours. Llámelos al 939109906.


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