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LEGADOS

Pedro Weiss: ícono de la medicina peruana

El 20 de enero de 1893 nació en Lima Pedro Weiss Harvey, médico, maestro e investigador que tuvo el privilegio de fundar en el Perú la moderna escuela de Anatomía Patológica.

20/1/2019


Ernesto Nava Carrión

Médico y periodista

En la profesión médica, la anatomía patológica contribuye al diagnóstico y pronóstico de las enfermedades. Su nombre deriva de los vocablos pathos, que significa enfermedad, y logos, tratado.

Las enfermedades dejan huellas en células y tejidos, y para llegar a esos diagnósticos se apela a estudios macroscópicos y, luego, microscópicos; estos últimos con ayuda del microscopio, un instrumento óptico inventado –según la historia– por Zacarías Jansen, aunque muchos se lo atribuyen al biólogo Anton van Leeuwenhock en el siglo XVII.

A este importante invento se agregan en las últimas centurias numerosos instrumentos y técnicas que garantizan diagnósticos más exactos. Desde mediados del milenio pasado, personajes como Falopio, Eustaquio, Ingres, Vesalio, Morgani, Malpighi, Muller y Virchow contribuyeron al desarrollo de esta especialidad.

Hipólito Unanue (1892) es el precursor de la patología en el Perú y el galeno Evaristo D’Ornellas quien inicia el desarrollo de la patología como tal.

En las primeras décadas del siglo XX aparece la legendaria figura de Pedro Weiss, que como veremos es considerado el padre de la patología moderna en el Perú.

Como estudiante de la Universidad de San Marcos conoce al médico y antropólogo Julio C. Tello, quien influye en su desarrollo intelectual. Lo acompañó en diversas expediciones despertando en Weiss un interés por los estudios antropológicos. Además, realizó necropsias de pacientes fallecidos de verruga peruana, lo que le permitió plantear una explicación fisiológica coherente de la respuesta inmune del cuerpo humano ante el agente verrugoso, que es base luego de su tesis de doctorado Hacia la concepción de la verruga peruana.

En los últimos años, sugiere que en estos pacientes se presenta una disminución inmunológica parecida a la que se observa con el sida. Además, hizo aportes sobre la Leishmaniasis y el linfoma endo-nasal, uta, micosis, mal de Pinto, parasitosis y otras.

Su visión humanística le permite desarrollar en el Perú la especialidad de paleopatología, dándonos a conocer las enfermedades precolombinas, estudio de las deformaciones craneales y trepanaciones. Fue un estudioso de la realidad y de la influencia del medio telúrico en el desarrollo sociocultural, resaltando la sapiencia del antiguo peruano.

Don Pedro falleció rodeado de sus discípulos el 21 de octubre de 1985 y quizá sea oportuno recordar el pensamiento de uno de ellos, don Javier Arias Stella: “Su vida fue un esfuerzo constante de creación”.