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Por una copa de vino

La nueva entrega de Gus Van Sant narra la historia real del caricaturista John Callahan (Joaquin Phoenix), un alcohólico que ha perdido la movilidad de sus piernas por un accidente producto de una borrachera. La cinta cuenta los intentos del protagonista por dejar el licor y cómo se hizo famoso gracias a sus dibujos.

6/1/2019


Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

Con este argumento, fácil hubiera sido caer en una película convencional de autoayuda. Sin embargo, el cineasta no hace un relato edulcorado de la redención de su personaje. Lo exhibe mostrando todo lo irritante o patético que puede llegar a ser.

Ha tenido un gran acierto en el casting. Phoenix logra transmitir las diferentes transformaciones que tiene Callahan, desde que es un joven que bebe sin control mientras flirtea hasta que se vuelve un exitoso caricaturista algo patán tratando de dejar el alcohol.

Otro personaje clave es Donnie Green (Jonah Hill), quien interpreta a un excéntrico millonario que actúa de gurú de un grupo de personas que quieren dejar la bebida. Él es uno de los tantos personajes estridentes con los que se relaciona Callahan. Tras sus pasos de baile de música disco, sus citas a filósofos chinos y el lujo con el que vive, se descubre a un ser humano con parecidos problemas para relacionarse con el mundo como lo es el propio protagonista.

Mención aparte es Dexter (Jack Black), compañero de la juerga fatídica que dejó en silla de ruedas al protagonista. Las breves apariciones de su desbordante personaje dan una cuota de un humor agridulce.

También son loables los recursos visuales a los que apela el director, como la animación de algunas caricaturas de Callahan como las alucinaciones que sufre.