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APROXIMACIONES

Prevención, el valor más preciado

El mes pasado recibimos una penosa noticia que golpeó con fuerza y puso en alerta a las instituciones del quehacer cultural de la región: el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro, el más grande de historia natural y antropológico de América Latina, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530,000 títulos.

12/10/2018


Miguel de la Puente

Director Ejecutivo de Procobre

A pocos días del suceso, la ministra de Cultura, Patricia Balbuena, señaló que solo ocho de los 56 museos en el Perú cuentan con el certificado de seguridad de Defensa Civil, es decir, el 85% de las instalaciones que albergan nuestro patrimonio no han pasado por la supervisión de este organismo, destinado a la prevención y reducción de desastres, como son, por ejemplo, los incendios. Por ello, es necesario reactivar nuestra proactividad, para sentir que los objetos y piezas culturales –de incalculable valor– estén seguros.

Los problemas de seguridad eléctrica son frecuentes. En el Perú, siete de cada diez incendios se producen por problemas de cortocircuito. Y un cortocircuito puede ser ocasionado por muchos factores: antigüedad de la instalación, autoconstrucción, materiales de mala calidad, vicios ocultos del instalador, incumplimiento de normas, negligencia e imprudencia, entre otros.

Somos conscientes de que, por lo general, invertimos en lo que se ve y nos olvidamos de que edificaciones, viviendas, oficinas, locales comerciales, instituciones públicas y privadas que tienen años de construcción necesitan mantenimiento. Pero como no vemos su interior, lo dejamos pasar. Ese 85% de los museos que no cuentan con un certificado de Defensa Civil constituyen una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar.

El cableado de una edificación tiene, de hecho, una vida útil de 20 años, pero si lo sobrecargamos permanentemente utilizando muchos aparatos eléctricos a la vez, terminamos disminuyendo la vida útil del cable, pues el plástico que lo recubre se deteriora rápidamente producto del recalentamiento. Es así como se producen los cortocircuitos.

Considerando además que, según un estudio de Capeco, el 80% de las viviendas en el Perú son informales, podemos concluir que la intervención de profesionales especializados en seguridad eléctrica, en consecuencia, es poco requerida. Y si tomamos en consideración la presencia de materiales eléctricos de dudosa calidad en el mercado informal, no resulta difícil explicar por qué suceden con frecuencia los incendios.

Promover las disposiciones del Código Nacional de Electricidad y el Reglamento Nacional de Edificaciones resulta una prioridad permanente; las normas se cumplen mejor cuando se toma conciencia y se trabaja en prevención.