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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 3

de junio de 2020

Prevención y calma

“Desde que se conoció la expansión del coronavirus por diversos continentes, el Gobierno peruano ha tenido una reacción oportuna y rápida, a fin de reducir el impacto en la población”.

27/2/2020


En plena era de la globalización, con una mayor circulación de personas alrededor del mundo, es imposible evitar que las enfermedades se propaguen con facilidad y el coronavirus no es la excepción. Detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan, ha tenido una larga travesía, pasando por naciones euroasiáticas y países europeos, hasta situarse en Brasil, en pleno corazón de América del Sur.

La recomendación de los expertos es evitar el contacto con mucosidades y lavarse las manos con prolijidad para detener el contagio en cadena que se ha registrado probadamente en China e Italia. Desde que se conoció la expansión del coronavirus por diversos continentes, el Gobierno peruano ha tenido una reacción oportuna y rápida, a fin de reducir el impacto en la población. Para encarar una eventual epidemia, tenemos a nuestro favor dos factores.

El primero de ellos es la experiencia exitosa en la lucha contra otras enfermedades adquiridas por transmisión, como el zika y la chikungunya. El Ministerio de Salud (Minsa) ya demostró su capacidad de movilización en sus fases de prevención y tratamiento para encarar semejantes amenazas.

El Perú, en segundo lugar, ejecuta dos instrumentos importantes: el Plan Nacional de Preparación y Respuesta frente al Riesgo de Introducción del Coronavirus 2019-nCoV y el Protocolo para la Atención de Personas con Sospechas o Infección Confirmada por Coronavirus Covid-19.

De acuerdo con esos esquemas, existen tres momentos de intervención: en el período preepidémico figura el problema de la desinformación. Hay un enorme esfuerzo para explicar a la población sobre los riesgos de la enfermedad y qué medidas deben tomarse para combatir su expansión, de tal manera que se evite el pánico que en otras latitudes se ha presentado ante personas contagiadas.

Un segundo momento es cuando se detecta un caso. Como sucedió con la aparición de 37 casos sospechosos en el Perú, se aplica de inmediato el protocolo de seguridad con el objetivo de impedir su propagación. Para ello se requiere de una rápida reacción de las autoridades sanitarias, a fin de realizar el diagnóstico en los laboratorios y, de esta manera, trabajar en el control de nuevos brotes. Y, por último, en el período posepidémico urge mantener la vigilancia ante un eventual rebrote.

Sobre este tema, el representante de la OPS/OMS en el Perú, Rubén Mayorga Sagastume, resaltó que el país haya seguido todas las recomendaciones sanitarias emitidas por el organismo internacional sobre el manejo de casos. Además, subrayó la importancia de dar datos veraces en este escenario, teniendo en cuenta que el 99% de los casos se han registrado en China y solo el 5% son críticos.

Es vital que en este plan articulado participen Essalud, la sanidad de las Fuerzas Armadas y la Policía, así como los ministerios de Transportes, Educación, Comercio Exterior y Turismo, entre otros. El esfuerzo desplegado es grande, y la prevención y la calma, sus mejores aliados.