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Año de la Universalización de la Salud
MIÉRCOLES 21

de octubre de 2020

Previsión y preparación

La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, informó que se comprueba el estado de los equipos de ventilación asistida a fin de asegurar su correcto funcionamiento en todo el territorio nacional.

30/9/2020


Siguiendo un buen criterio y sentido de previsión, el Gobierno se encuentra tomando las medidas pertinentes con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios ante la eventualidad de que el Perú sea víctima de un segundo brote del covid-19, tal como ocurre en algunos países de Europa y Asia, los cuales se vieron obligados a reinstaurar la cuarentena y el aislamiento social a fin de contener esa nueva oleada.

Si tomamos en cuenta lo que sucede en esas latitudes, no se puede descartar que en los próximos meses la letal cepa viral vuelva a proliferar con mayor intensidad dentro de nuestras fronteras.

Por lo tanto, es positiva la decisión de las autoridades competentes de aprovechar que la tasa de contagios y fallecidos a causa del covid-19 disminuyan desde hace más de un mes para ejecutar las acciones que conlleven un fortalecimiento de la capacidad de los servicios médicos de atender a las personas infectadas, especialmente a aquellas con síntomas más graves.

Al respecto, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, informó que se comprueba el estado de los equipos de ventilación asistida a fin de asegurar su correcto funcionamiento en todo el territorio nacional. La vida de los pacientes más graves –especialmente la de aquellos que perdieron la facultad de respirar por sus propios medios a consecuencia de la enfermedad– depende de que este sofisticado instrumental funcione apropiadamente.

Del mismo modo, Mazzeti precisó que el Gobierno, a pesar de la disminución de las cifras de la pandemia, continúa desplegando la estrategia Tayta en todo el país, a fin de detectar a las personas positivas por covid-19 en la primera fase de la infección y brindarles el tratamiento clínico y la orientación pertinente para evitar que continúen transmitiendo el virus en sus respectivos entornos.

Además, se mantiene la estrategia de fortalecer la capacidad de los hospitales que integran el primer nivel de atención. El objetivo no es otro que brindar a los infectados asistencia oportuna y efectiva en centros de salud de complejidad baja con el propósito de evitar que recurran desde la aparición de los primeros síntomas a los grandes hospitales, pues ello ocasiona su colapso en poco tiempo. Parte fundamental de esta estrategia es la implementación de centros de atención temporal (CAT) en diferentes regiones del país, con prioridad en aquellas más golpeadas por la emergencia sanitaria. La finalidad de estos establecimientos es garantizar que ningún enfermo se quede sin socorro médico aun cuando los nosocomios de todo nivel se saturen.

Por lo expuesto, es alentador saber que nuestras autoridades no hayan cantado victoria ante el descenso de las cifras de la pandemia y, por el contrario, desplieguen una estrategia previsora y responsable con el propósito de evitar que una nueva oleada del virus sea igual o más devastadora que la primera. Afortunadamente, la capacidad de respuesta sanitaria ha mejorado en todos los ámbitos y el personal de salud cuenta ahora con una importante experiencia en el combate contra la enfermedad. Nadie desea que llegue un nuevo brote, pero, de ser así, estaremos mejor preparados.