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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 27

de setiembre de 2020

PRECISIONES

Qué hace falta para que una ley sea respetada

Se debe movilizar a las personas “desde dentro” para que su adhesión y compromiso no sea simple acatamiento.

5/9/2020


Genara Castillo Córdova

Profesora de la Universidad de Piura

En los últimos días y, en general, desde que empezó la pandemia, nos preguntamos, cada vez con mayor intensidad, qué se puede hacer para que tengamos un mayor respeto por las normas restrictivas, sabiendo que de no hacerlo, esta desobediencia nos pasa una factura muy dolorosa que se traduce en el drama de miles de familias por tantas muertes y contagiados en nuestro país.

Obviamente que para tener una respuesta integral a nuestra interrogante habría que investigar las causas de este comportamiento, y estas son múltiples, ya que van desde las psicológicas hasta las familiares, educativas, sociológicas, etcétera.

Podríamos empezar subrayando algo que es importante para cumplir las leyes, esto es: hay que empezar por entenderlas. Para eso hay que tener en cuenta a quiénes van dirigidas y en qué situación están. Por ejemplo, ¿cómo se pueden entender las normas si hay frustración o desesperación? Por tanto, no basta con dar la ley o una norma restrictiva, sino que hay que “ponerse en los zapatos” de quien la recibe, de tal manera que se le ayude, con mayor conocimiento, a ponerse en condiciones de pensar y de acatar la norma.

Se requiere de una explicación comprensiva, detallada y que, al mismo tiempo, se den otras condiciones: que haya liderazgo en diferentes niveles de la sociedad, de tal manera que se puedan explicar bien dichas normas, dando las razones de la necesidad de cumplirlas, por ejemplo, las de distanciamiento social, uso de mascarilla, etcétera.

Se debe movilizar a las personas “desde dentro” para que su adhesión y compromiso no sea simple acatamiento. Esto pasa por devolverles la esperanza a los ciudadanos, con “giros de timón” adecuados, para que no se vean o sientan al borde del abismo. Lo anterior, sin embargo, no significa que no deba haber un conjunto de penalidades razonables para quienes infringen la ley, que pueden ser, por ejemplo, trabajo social o que deban ser asistentes temporales en un centro de salud.

De cumplirse con lo anterior, se estaría implementando una estrategia que iría directo hacia la norma (para explicarla) y, también, a lo que está a su alrededor. Las medidas para superar la pandemia, la recesión, el desempleo, etcétera, requieren de una explicación de la ley para movilizar las energías intrínsecas de los ciudadanos; de lo contrario, cundirán la desesperanza y las manifestaciones irracionales, como las que hemos podido observar.

Devolver la esperanza no es hacer que los ciudadanos sean pasivos esperando que el Estado ‘solucione’ todos sus problemas porque ese paternalismo no fomenta la responsabilidad. Es preciso contar con el aporte de todos. Aunque en situaciones de emergencia haya que repartir alimentos, medicinas u otros, hay que ofrecer oportunidades laborales y pedir el aporte personal, de lo contrario ese confinamiento, en términos de pasividad, degenerará en ansiedad, tristeza, frustración y hasta en violencia y agresividad, con las cuales se derriban normas y leyes.

Así, la explicación de las normas restrictivas y la campaña que conlleve serán insuficientes sin el aporte esperanzado de los ciudadanos. Para ello hay que activar sus recursos internos, de tal manera que estén en condiciones de aportar, desde el lugar en que estén, con iniciativa, creatividad y solidaridad. Asimismo, hay que abrirles las oportunidades de créditos a quienes las soliciten y brindarles las capacitaciones necesarias –en la gestión y en las nuevas tecnologías– para que inicien un emprendimiento con asesoramiento adecuado. Estas acciones no son algo imposible; por ejemplo, un capital de trabajo mínimo puede ser desde 500 soles.

Además, la estrategia sanitaria es transversal; la salud y la economía van juntas, de tal manera que se requiere de un proceso de identificación (con pruebas moleculares), de aislamiento y tratamiento de quienes estén contagiados, y, para atender al porcentaje de los enfermos críticos, es necesario contar con camas UCI, con plantas de producción de oxígeno y con personal sanitario en buenas condiciones.

En definitiva, para que una ley sea respetada se requiere comunicar bien las medidas, favorecer un ambiente propicio y convocar la participación de todos, incluidos los militares, para colaborar en el seguimiento de los contagiados, en el reparto de alimentos y en el acceso de quienes califiquen para recibir el bono o subsidio correspondientes.




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