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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 6

de diciembre de 2019

ESCUELA PERUANA DE JINETES

Quiero ser jockey

Hoy se corre el Derby Nacional en Monterrico.

10/11/2019


José VadilloVila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Hoy se corre el Derby Nacional en Monterrico. Por los grandes jinetes que ha formado, la Escuela de Jockeys peruana es una de las más prestigiosas de América Latina. Allí se forman tanto hombres como mujeres que quieren trabajar en el competitivo mundo de la hípica.

Figura y elástica, repite como un mantra Teobaldo Vera Castillo, don Teo. A sus 86 años continúa dando el ejemplo a los aspirantes a jockeys. Despierta al gallo a las 3:30 a. m., hace las rutinas del boxeador y futbolista que fue. A las cinco, ya está en la Escuela de Jockeys trabajando con sus pupilos, dirigiéndolos con su voz de trueno.

Al fondo del salón de clases, hay un caballete. Solo se sube el aspirante que ya dominó los conceptos y la praxis de fuerza, resistencia; el que conoce los músculos con los que trabaja un jinete; la vestimenta y sus funciones (fusta o huasca, casco, lente y chaleco protector).

“Al caballo hay que aprender a trabajarlo con estética”, repite don Teo. Lo respaldan 60 años en el universo hípico.



La Escuela de Jockeys Jorge Bernardini Yori es un primer piso ubicado en el final de la pista del Jockey Club. Llegan cada año alrededor de 15 aspirantes, entre hombres y mujeres, que al ganar las 51 carreras se licenciarán como jockeys profesionales.

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“Correr es adrenalina pura. Tienes que estar en alerta con los cinco sentidos siempre que estas encima del caballo. Un error puede ser fatal”.



El padre de Stephanie Hernández, Carlos, y un tío, fueron jockeys. Ella tiene 20 años y desde hace cuatro es yoqueta.

Hay tres yoquetas que corren en las diversas carreras del Hipódromo de Monterrico. Se calcula que hay una yoqueta por cada 15 jockeys.

“La desventaja es que los hombres tienen más fuerza que nosotras. Por eso, trabajamos el triple, pero vale la pena”.

Pesa 47 kilogramos y mide 1.51 metros, pero en abril del 2018, el día en que los 8 jinetes de su promoción se graduaron como profesionales, fue la única mujer y ganó la primera competencia. Egresó con honores. Hoy suma 55 carreras ganadas.



“Es una de los mejores jinetes”, dice don Teo con su ojo entrenado. Cuando se creó la Escuela de Jockeys se pensó en las mujeres como una atracción, pero ellas ya lo ven como una profesión. Teo dice que ellas aprenden muy rápido. Es su plus.

Stephanie no correrá este año el Derby Nacional, ese evento, pero su meta es competir en el del 2020, sobresalir y migrar a hipódromos extranjeros en los que le han dicho que hay mejores oportunidades.

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Si existen dinastías, Javier Herrera forma parte de una. Es hijo, nieto, sobrino y hermano de jockeys.

Su hermano mayor, Edward, triunfa en Argentina. Jacinto, el segundo, fue figura en ese mercado hípicó y ahora vive en Estados Unidos. Con Julio, el menor, compite en Monterrico. Su tío Guillermo hoy prepara caballos en Sudáfrica.

Javier ha corrido en Sudáfrica, Argentina, Mauricio, Ecuador, Chile. Tiene 30 años y dos hijos. Y ve en uno de ellos pasta para montar. Aunque sabe que es una profesión peligrosa: “Es el único deporte en el que vas con una ambulancia al lado”, recuerda.

Su tío materno, Jacinto Gómez, murió entrenando. Y Javier tuvo un accidente fatal en el 2015: su caballo se enredó con el animal que venía adelante. Se partió la lengua en 4, se fracturó el maxilar inferior y se rompió cuatro vértebras. Estuvo una semana en coma. Por ello, todos los jockeys que corren en el hipódromo tienen seguro.



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Los jinetes trabajan toda la semana. No conocen de cumpleaños, feriados o domingos. Excepto el día en que corren, deben venir y trabajar a diario con sus caballos de 6:00 a 10:30 a. m. Luego, los vareadores se llevan de regreso a los animales y sacan a otro para ser galopado.

El preparador Jorge Salas Vera lleva 42 años en ese oficio; su colega, el señor Suárez, es otro preparador líder. Concuerdan en que el fin de la escuela no es sacar buenos jinetes, sino sacar buenas personas y profesionales. Porque como el futbolista, el jinete tiene condiciones innatas.

Suárez, quien ostenta el récord mundial de 9,460 carreras como preparador, dice que el mercado de la hípica es muy competitivo y sacrificado. “Pero es un trabajo bonito para los que nos gustan los caballos. Es un mundo aparte”.

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Hay diferencias entre carreras comunes y el Derby: es una diferencia abismal. Un caballo debe tener 3 años y corre una sola vez en la vida el Derby.

De los cerca de 2,000 caballos que hay en los 78 studs, solo corren 10 o 15 porque pasan por las pruebas selectivas: la polla (solo de potrillos), el Ortiz (de potrancas) y el Derby (en el que corren los mejores potrillos y potrancas). El Derby es una carrera de 2,400 metros. “Es la más importante en las hípicas del mundo que todo propietario quisiera ganar. Es la aspiración máxima”.

51 CARRERAS GANADAS NECESITA UN JOCKEY PARA EJERCER.