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Año del diálogo y la reconciliación nacional
LUNES 16

de julio de 2018

ENFOQUE

Recomendaciones de la RAE y la norma peruana

En el Perú hablamos un castellano diferente al de otros países, aunque no es frecuente ser consciente de ello. Nos diferenciamos no solo por la entonación, sino por la estructura y el léxico; hablamos una variedad nacional y muchas regionales. Esta diferenciación no implica jerarquías; por ello, debe desterrarse la idea generalizada de la superioridad de un castellano sobre otro, una falsedad que circula desde antiguo y que las nuevas generaciones repiten sin cuestionar.

30/12/2017


Sofía Rodríguez

Lingüista-Docente

No es verdad que en Colombia se hable mejor, tampoco que el castellano peruano sea superior al boliviano o al rioplatense. Todas las variedades del castellano –o español– poseen una riqueza particularmente única.

A las percepciones populares se suman las opiniones de la Real Academia Española (RAE), la cual, si bien es cierto ya no “limpia, fija y da esplendor” como antaño, ha creado un halo de misterio y hasta genera un respeto supremo de la población en general.

Las recomendaciones de la RAE publicadas en sus obras académicas –y en los sitios de internet en los que participa, como el de la Fundéu– son en su mayoría para la norma ibérica. Sin una guía docente, esos conceptos pueden llevar a los usuarios a creer erróneamente que su castellano local es de inferior calidad. Por esa razón, considero que bien haríamos en difundir el valor de la variedad peruana y el de las variedades regionales en las escuelas vía los medios de comunicación masivos.

Así, las personas resolverían un gran número de dudas lingüísticas sobre lo “correcto” y lo “incorrecto”, “términos que, aplicados al lenguaje, remiten a entidades cambiantes en el tiempo y en el espacio”, como opina Roberto Zavala en su obra El libro y sus orillas. Zavala añade que lo correcto en un país “a veces se torna incorrecto al trasponer fronteras”, asunto que ignoran quienes promueven el uso madrileño de “vídeo”, porque consideran que “video” es un error.

El temor a “equivocarse” al hablar genera también dudas en la escritura. Eso se observa en textos peruanos en los que nuestros diminutivos “piecito” y “manito” son cambiados por “piececito” y “manita”, según el criterio de la RAE, tan ajenos para nosotros.

El peligro de la desorientación es que se filtren vocablos que no nos pertenecen en las publicaciones peruanas y que sean una guía para los estudiantes. Qué ridículo –y qué nefasto– me parece escribir en el Perú “alinea” y “delinea”, en vez de “alínea” y “delínea” (tildadas, porque acá son esdrújulas).

De ahí que los agentes de la cadena editorial –autores, editores y correctores– deban velar por nuestros usos locales; igualmente, padres y maestros, pues la formación integral de los jóvenes incluye la reivindicación del castellano peruano.