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Recuerdan a Blanca Varela a una década de su muerte

Ayer recordaron a la poeta Blanca Varela a diez años de su partida con diversas actividades. Por ejemplo, en el centro cultural de Petroperú se realizó un conversatorio de escritores sobre la figura de esta autora. Este evento contó con un lleno total y se sortearon cuadros entre los asistentes dedicados a la autora de Ese puerto existe.

13/3/2019


Entre los participantes estaban Rocío Silva Santisteban, Gabriela Olivo de Alba, Eloy Jáuregui y el hijo de la escritora, Vicente de Szyszlo. La actividad fue organizada por la revista cultural Lima Gris.

Ícono literario

Varela estuvo relacionada con el arte desde su hogar. Su madre fue la escritora costumbrista Serafina Quinteras. Asimismo, Varela fue la primera esposa del pintor Fernando de Szyszlo y frecuentó a intelectuales de primer nivel.

Por ejemplo, se cuenta que fue Octavio Paz el que le recomendó el título Ese puerto existe a su libro sobre Supe.

12/03/2019   Lima - 5 julio 1975 / Entrevista a la poeta Blanca Varela para Mundial de La Crónica.

La artista fue galardonada con los premios más importantes de la poesía en español como el Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001), el Federico García Lorca (2006)y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2007).

Se inició en la poesía en la universidad de San Marcos, a la cual ingresó en 1943 para estudiar letras y educación.

A partir de 1947 empezó Blanca Varela a colaborar en la revista Las Moradas, que dirigía Emilio Westphalen. En 1949 llegó a París, donde entraría en contacto con la vida artística y literaria del momento de la mano de Octavio Paz, una figura determinante en su carrera literaria, quien la conectaría con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.

Los grandes amigos

De esta etapa data su amistad con Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux, Giacometti, Léger, Tamayo y Martínez Rivas, entre otros.

Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.

En 1959 publicó su primer libro Este puerto existe; en 1963, Luz de día; y en 1971, Valses y otras confesiones. Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con su escritura Canto villano.

Finalmente, apareció su antología de 1949 a 1998 con el título Como Dios en la nada.