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Año de la Universalización de la Salud
SÁBADO 4

de abril de 2020

Respaldar y acatar las medidas

“[...] se trata de disposiciones necesarias para evitar el avance de una enfermedad que en este preciso momento está causando estragos en países con sistemas de salud más eficientes que el nuestro [...]”.

19/3/2020


La emergencia nacional generada por el covid-19 ha llevado al Gobierno a tomar medidas drásticas, pero necesarias para proteger a la población de nuestro país de la riesgosa pandemia.

Ayer, el presidente de la República, Martín Vizcarra, anunció que la Villa Panamericana construida en el distrito de Villa El Salvador, con motivo de los Juegos de Lima 2019, será adecuada a fin de albergar a los pacientes cuyas pruebas han arrojado positivo para el mencionado patógeno.

De acuerdo con el Jefe del Estado, en la Villa Panamericana estarán los pacientes que requieren hospitalización, mientras que aquellos en estado más grave serán trasladados al Hospital Lima Este de Vitarte.

Del mismo modo, el Mandatario informó que el Gobierno ha dispuesto la inmovilización social obligatoria entre las 20:00 horas y las 5:00 horas, orden que será imperativa para todos sin distinción y que estará supervisada por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

Dadas las limitaciones de infraestructura subyacentes en nuestro sistema de sanidad pública, era imperativo tomar las previsiones del caso ante un eventual incremento de contagios del covid-19. Con esa lógica se entiende a la perfección que el Gobierno Nacional haya destinado una obra de naturaleza deportiva a la atención de los compatriotas urgidos de recibir cuidados especializados. Ello permitirá contar con espacio, camas y el equipamiento necesario para brindarles el soporte médico pertinente.

Del mismo modo, destinar el hospital de Ate al covid-19 hará posible concentrar los esfuerzos en la salud de los enfermos, así como seguir su evolución. Además, con ello se prevendrá que otros pacientes puedan contagiarse de forma fortuita con el virus.

La orden de inmovilidad social obligatoria, por su parte, busca que la población tome conciencia de la necesidad de permanecer en sus hogares para evitar el incremento de contagios. Como ha podido advertirse, un reducido grupo de personas se ha resistido de forma irresponsable a acatar la orden de inamovilidad, lo cual representa un riesgo para todos los peruanos.

Es probable que estas medidas generen algunos inconvenientes. No obstante, es necesario respaldarlas y acatarlas, pues se trata de disposiciones inapelables e ineludibles para evitar el avance de una enfermedad que en este preciso momento está causando estragos en diversos países con sistemas de salud más eficientes que el nuestro y con más recursos para enfrentarla. Si ello ocurre en sociedades más desarrolladas, es preciso preguntarse cuáles serían las consecuencias para el Perú si el covid-19 comenzara a proliferar sin freno dentro de sus fronteras.

Por ello, desde este espacio exhortamos a todos los sectores de la nación a cerrar filas en torno a este esfuerzo que el Poder Ejecutivo lleva a cabo junto con los cientos de miles de anónimos miembros de los servicios médicos, de seguridad y otros para mantener a raya la pandemia.

Esta cruzada recién comienza y habrá resultados positivos si todos los peruanos tomamos conciencia de que es un asunto de la mayor trascendencia.