Tipo de cambio:

Compra: 3.390

Venta: 3.393


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 12

de diciembre de 2019

Respeto al pasado

Hace tan solo una semana festejábamos en estas páginas que el Perú haya sido nombrado uno de los vicepresidentes del buró del Comité Subsidiario de la Convención de la Unesco de 1970, institución que combate el tráfico ilícito de patrimonio cultural. Recordábamos que ello se debía al buen trabajo de los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores.

23/6/2019


A esto se suma que el reciente martes se informó que nuestro país ha recuperado más de 3,600 objetos de nuestro patrimonio cultural. Esos bienes son parte de una larga lista de exitosas repatriaciones que hemos conseguido desde hace un buen tiempo. El caso más notorio es el de la devolución de lo encontrado por Hiram Bingham en Machu Picchu y que tuvo en su poder la Universidad de Yale por cerca de un siglo.

No es el único. La Universidad de Berkeley, que tenía en sus dependencias piezas desenterradas por Max Uhle, ha seguido su ejemplo recientemente. El estudioso recorrió la Costa peruana a fines del siglo XIX y es el autor de algunas de las primeras teorías sobre el desarrollo de la civilización en nuestro territorio, por lo cual los objetos que desenterró tienen un valor especial para entender la historiografía nacional.

Otro caso similar es el de los textiles Paracas que se encontraban en la ciudad sueca de Gotemburgo. De forma voluntaria, dicha urbe está devolviendo paulatinamente la colección que tenía en su poder. Entre estos tejidos estaba la famosa pieza conocida como el manto Calendario.

Por la complejidad del proceso de traslado, los objetos prehispánicos que posee esta ciudad están llegando en diferentes lotes. Se espera que el último llegue al país en el 2021, año del bicentenario.

La directora general de Defensa del Patrimonio Cultural, Leslie Urteaga, subrayó un hecho en común en varios casos de devolución de piezas arqueológicas como las mencionadas: se da de forma voluntaria.

Para muchos, es un cambio de paradigma. Las instituciones serias y muchos coleccionistas particulares con sentido ético han entendido que no es correcto mantener en su poder la herencia cultural de otro país.

Ya lo hemos dicho antes, pero es bueno insistir en ello. Los objetos de gran valor histórico, como los mencionados textiles Paracas o los expresivos huacos de la cultura Moche, no son para decorar una casa o hinchar el orgullo acumulador de un magnate. Su lugar es un museo en su tierra originaria, el Perú.

Es aquí donde las obras de nuestros ancestros se valorarán en su justa dimensión. Es a los peruanos a quienes nos interesa comprender el proceso que se emprendió hace varios siglos y cuyo resultado es la sociedad en la que vivimos.

El estudio científico serio de nuestro pasado está por encima de la vanidad de poseer un bello y antiguo objeto. Se debe aplaudir que cada vez más personas lo entiendan.