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APROXIMACIONES

Riesgos de los fake news pseudocientíficos

¿Cree en todo lo que ve en internet? Desde que las redes sociales forman parte permanente de nuestra interacción social, cada vez es más frecuente encontrarse con este tipo de noticias: “Mientras más flojera tengas más inteligente eres; las personas atractivas no tienen relaciones estables o hablar sola revela que tienes un coeficiente muy alto”, entre otras. Cabe preguntarse por qué caemos en el consumo de información imprecisa o falsa y, lo que es peor, la compartimos.

2/3/2019


Pilar Marín Bravo

Periodista

Las diversas plataformas digitales en internet nos han abierto una ventana sorprendente de oportunidades para acceder a información. El problema está en que no todos los contenidos tienen el sustento científico o de fuentes confiables que avalen su veracidad. Es el caso de noticias sobre salud, bienestar, familia, vida en pareja y muchas más.

Noticias que dan cuenta de curas milagrosas para acabar con enfermedades terminales; estudios que avalan sorprendentes explicaciones sobre el comportamiento humano. (Los hombres con una mujer regañona viven más; tener un segundo hijo deteriora la salud mental de los padres). Muchos de ellos se remiten a “recientes investigaciones”, “un estudio de la universidad X”, aunque no todos citen el detalle de la fuente, el autor del estudio o la institución que lo sustente.

El boom de las redes sociales ha propiciado el surgimiento de sitios web y blogs que divulgan este tipo de contenidos. Lo preocupante es que con mayor frecuencia muchos medios de comunicación recogen estas noticias y las comparten, tanto en sus ediciones impresas como en sus redes sociales, en su lucha por aumentar su audiencia. Aquí, el facilismo de replicar información sin contrastar fuentes tiene un riesgo alto.

No es la primera vez que la prestigiosa Universidad de Harvard ha desmentido la autenticidad de supuestos estudios de investigación que le atribuyen falsamente. Empero, las cuestionadas noticias siguen circulando hace varios años y son recogidas periódicamente en las redes sociales.

Cuando divulgamos información carente de veracidad, existe el peligro de inducir al error, como en temas de salud. Se conocen casos de personas que abandonaron tratamientos médicos por seguir terapias “alternativas” difundidas por alguna web y que empeoraron su estado o aceleraron su muerte.

Los grandes medios están tomando conciencia de la responsabilidad que implica difundir noticias de calidad, contrastadas. Es el caso del New York Times o la BBC.

En tiempos en que la tecnología nos facilita un acceso ilimitado a información diaria, esa responsabilidad en la difusión de contenidos debe ser mayor. Y esa responsabilidad nos alcanza a todos los usuarios que interactuamos en las redes sociales.