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REFLEXIONES

Setenta y ocho caracteres de faldas

Siempre es recomendable cuando se escribe un artículo periodístico que el copete no supere los trescientos caracteres. Ese es el espacio. En ocasiones es muy engorroso incluir toda la información que tenemos en tan escueto lugar. Es posible que algo quede afuera, y es seguro de que tendrá faldas.

10/3/2019


Marcel Lhermitte

Magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales

En Uruguay hay una nueva presidenta de la Cámara de Representantes, Cecilia Bottino. La tercera mujer de la historia del país. Mucho más de un centenar de hombres ocuparon ese cargo.

Nora Castro, Ivonne Passada y Cecilia Bottino. Tres mujeres. Cuarenta y cinco caracteres. Mucho menos que un tuit. Y si le sumamos a las mujeres que circunstancialmente ocuparon la presidencia de la República, siempre por ausencia del jefe de Estado, tendríamos a Lucía Topolansky y Patricia Ayala. Entre todas, setenta y ocho caracteres, con espacios.

Hoy descubrí que podría llenar una página de nombres de políticos con los que trabajé en varios países, me olvidaría de muchos y sería tedioso leer la lista. En cambio, no llego a trescientos caracteres cuando listo a las mujeres. Tan solo un copete con faldas.

Hace algunos años pude hablar en ONU Mujeres de las diferencias existentes a la hora de asesorar a hombres y mujeres. Me invitaron porque tenía experiencia asesorando mujeres políticas. Entonces, posiblemente no llegaban a doscientos caracteres.

Tuve el privilegio de trabajar con cuatro de las cinco mujeres que cité. Solo me faltó Castro. Aprendí con todas, al igual que con mis compatriotas Constanza, Manuela, Mercedes, Chela, Susana, Orquídea, Lucía, Lilián, Bettiana, Ana y Adriana. Las chilenas María Cecilia, Rosita y Habiba en Francia.

Aprendí que las recomendaciones en comunicación política y campañas electorales que se le dan a un varón no funcionan con una mujer porque la sociedad y los medios los miden con distinta vara; conocí la discriminación política, los problemas sexistas, vi la lupa que se pone sobre su vida privada y el incremento de rumores que padecen fundamentalmente vinculados con la sexualidad.

A pesar de las políticas de cuotas que se impulsan en los países para acceder a bancas parlamentarias, es difícil para la mujer llegar a cargos políticos. Incluso en algunas áreas han perdido espacio. Hoy, ninguna mujer es presidenta de la República en América Latina, por ejemplo.

El 8 de marzo, las mujeres volvieron a marchar. Sus reivindicaciones ocuparon un espacio destacado en los medios, vimos imágenes, videos y leyendas en las redes sociales y preocupación en la opinión pública. Nos concientizamos más de la problemática, pero siempre hará falta que nos ocupemos todos, para que aquellas que ocupen cargos políticos de relevancia ya no sean listadas juntas en un solo tuit.