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APROXIMACIONES

Sin pendón y con fecha cambiada

N adie duda de que Lima fue fundada el 18 de enero de 1535, como consta en el acta suscrita ese día por el escribano real, Domingo de la Presa, con el nombre de Ciudad de los Reyes “desde ahora para siempre jamás en nombre de la Santísima Trinidad”, por orden de Francisco Pizarro.

12/1/2019


José Vargas Sifuentes

Periodista

Pocos han reparado que la fundación se hizo sin que Lima tuviera un estandarte propio, como sí ocurrió cuando la proclamación de nuestra independencia, acto en el que se enarboló por primera vez una bandera, concebida por el Libertador José de San Martín y modificada en 1822.

Empecemos por el primer tema. Pese a la fecha de fundación documentada, y durante los 300 años de dominación española, el estandarte real –creado dos años después– era paseado la víspera y el Día de los Reyes Magos –5 y 6 de enero–, también llamado de la Epifanía.

¿Cómo se produjo esa confusión? La culpa quizás la tengan algunos cronistas que consignaron erradamente el 6 de enero como fecha de la fundación, cuando lo cierto era que ese fue el día en que Pizarro, recordándose de los tres reyes que visitaron al Niño Jesús, envió –oh, coincidencia– a tres de sus expertos colaboradores (Ruy Díaz, Juan Tello y Alonso Martín de don Benito) a inspeccionar las tierras del cacique Taulichusco, y definir el lugar definitivo de la ciudad.

Al referirse al tema en sus Comentarios Reales, Garcilaso de la Vega dice: “Y entrando el año de mil quinientos treinta y cinco, día de los Reyes, fue la fundación de aquella ciudad. Y por ser así tomó por blasón y divisa las tres coronas de aquellos Santos Reyes...”

En La fundación de la Ciudad de la Ciudad de los Reyes, el historiador Juan Bromley recuerda que la misma fecha es citada por los cronistas Fernando de Montesinos, Marcos Salmerón, Martín de Murúa y Reginaldo de Lizárraga.

Lo que no ha sido aclarado hasta ahora es cuándo fue la primera vez que la Ciudad de los Reyes realizó la ceremonia de izamiento y paseo del estandarte real.

Una ordenanza del virrey Toledo del 28 de setiembre de 1573 da a entender que el Cabildo levantó bandera por Su Majestad, inicialmente en 1541, seis años después de la fundación de Lima.

Presumiblemente, el gesto habría sido ideado por Almagro el Mozo y sus secuaces, tras el asesinato de Pizarro –el 26 de junio de ese año – a fin de justificar su asalto al poder y expresar su fidelidad a la corona.

Entre 1542 y 1543 no se tienen noticias del estandarte, pues se extravió en medio de las luchas entre almagristas y pizarristas.

El 4 de enero de 1546, el Cabildo de Lima dispuso sacar el pendón “en la víspera y por la mañana del día de los reyes, con la solemnidad que se requiere y acostumbra”. El acto se repetiría hasta el fin del Virreinato.

Pero las celebraciones del 6 de enero continuaron durante los siguientes años hasta después de la partida del general San Martín de nuestro país, y duraron hasta los primeros años del siglo XX, según recuerdos de nuestros abuelos.

No se ha precisado desde cuándo se restituyó la celebración de la ciudad en la fecha que le corresponde, el 18 de enero.

En cuanto al otro tema, hemos dicho que Lima fue fundada teniendo como estandarte el de Pizarro, traído por él mismo y confeccionado con tela de damasco color grana, que llevaba en una de sus caras el escudo de armas de Castilla, y en la otra, la imagen del apóstol Santiago.

Recién el 3 de noviembre de 1536, Carlos V y la reina madre, Juana I de Castilla, confirmaron la creación de la Ciudad de los Reyes, y el 7 de diciembre del año siguiente le concedieron por real cédula el pendón o estandarte real, llamado también pendón del rey, que llevaba en una de sus faces las armas de Castilla y de León; sobre la otra, el escudo de armas de Lima, y por orla la frase Hoc Signum Vere Regum Est (“Este es el verdadero signo de los reyes”).

El escudo llevaba tres coronas de oro de reyes, que simbolizaban a los Reyes Magos, y una estrella, que recordaba a la de Belén.

Así lo quiso Francisco Pizarro para que se entendiera que la fundación de Lima fue hecha el 6 de enero, día de la Epifanía, aunque así no figurara en el acta fundacional.

A la llegada del Ejército Libertador, el estandarte desapareció, fue recuperado en una hacienda al sur de Lima; luego, obsequiado a San Martín a comienzos de 1822, y devuelto a Lima tras la muerte del general argentino, en 1850.

El estandarte fue guardado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, de donde desapareció en 1865, sin que hasta ahora se sepa cuál ha sido su destino final.