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APROXIMACIONES

Sororidad y otras palabras “aceptadas”

Las lenguas caminan con el tiempo y hacen historia. Podría afirmarse que en su largo recorrido el castellano se ha nutrido de otras lenguas: avanza, incluye palabras, elimina otras. No puede ir contracorriente ni cumplir anhelos puristas de personas que creen que las palabras nuevas “no existen”. La evolución lingüística es natural, es imposible detenerla. De lo contrario, sería fácil leer a Cervantes: “En un lugar de la Mancha…, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”. Contrariamente, en el siglo XXI se requiere una guía especial para entender el llamado castellano antiguo, registrado en diversas obras literarias.

30/12/2018


Sofía Rodríguez

Lingüista, correctoray docente

Los afanes conservadores no han impedido que surjan tecnicismos y extranjerismos ni que se acomoden en la lengua al amparo del desarrollo tecnológico y la globalización. Vocablos como branding, business o brief son de uso frecuente y aunque tienen un equivalente en español, se prefieren en su forma inglesa por convención. Seguramente nuestros padres no se imaginaron este escenario lingüístico para el nuevo milenio.

De igual forma, no puede impedirse que nazcan términos y expresiones que ingresan al habla y la escritura cotidianas. Las palabras nacen para cubrir vacíos, por ejemplo cuando no existe otra con ese significado (empoderar, meme), o cuando se necesitan verbos derivados de nuevos conceptos (wasapear, de WhatsApp); en ambos casos no necesitan permiso para formar parte de discursos, de conversaciones o de textos escritos. En suma, no hay que esperar a que sean incluidas en el Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE para decirlas o escribirlas, pues los usuarios de una lengua deciden su destino. Ha ocurrido con palabras como proactividad o resiliencia, cuyos significados comprende y utiliza la colectividad hispana, muchísimo antes de que llegaran al diccionario.

Es obligación de los profesionales que trabajan en torno al lenguaje contribuir a que la población comprenda en su exacto sentido las noticias sobre la actualización del DLE en línea. No es cierto que ya pueda utilizarse, por ejemplo, la palabra sororidad, que existe desde el momento en que se nombró por primera vez. Hoy sororidad significa lo que la reivindicación de las mujeres ha decidido que signifique, lo cual comenzó mucho antes de que la RAE la “aceptara” (con comillas porque las palabras no requieren aceptación, simplemente existen y la RAE las registra). Sororidad es un ejemplo de fortaleza, de cómo el uso determinó su destino y está haciendo historia; otras muestras son posverdad, viralizar, aprestamiento, clientelismo, solucionario, algunas de las más de 2,000 palabras que hace pocos días ingresaron al diccionario de la RAE, términos que, como habrá advertido el lector, no han requerido autorización ni permiso para usarse.