Tipo de cambio:

Compra: 3.421

Venta: 3.422


Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

Supermán en el Centro de Lima

Reproducimos un perfil del “Supermán peruano”, el artista Esteban “Avelino” Chávez, quien falleció a los 65 años en el hospital Dos de Mayo y fue muy conocido en las calles del Centro de Lima.

23/4/2020



Bastan el peine y un poco de saliva –“el mejor gel natural”, jura– para que Avelino Chávez convierta ese mechón rebelde en el sello del rostro de Clark Kent/Supermán, por el que todos lo reconocen. 

–¡Habla, Supermán! –le gritan a este hombre que se resiste a decir su edad.

–¡Hola, superamigo! A luchar por la justicia, la paz, el amor y el trabajo –responde, con esa frase que parece sacada del festival de Woodstock del 69.  


Orígenes
Todo superhéroe tiene un origen y el planeta Krypton de Avelino es de Trujillo, la ciudad de la Eterna Primavera, en el norte del Perú. 

Pero este Supermán “que no vuela, tan solo camina porque es más efectivo”, hace más de 20 años que no sale fuera de Lima. 

A los 18 años debutó como torero; lo único que le queda de esa etapa de banderillas y capas, es un sombrero andaluz. 

No llegó a ser profesional, pero le gustaban la arqueología y la historia (otro personaje que le hubiera encantado interpretar es el de Túpac Amaru II). Entonces estudió escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero no acabó la carrera, “porque en mi casa siempre faltó plata”, lamenta poniendo voz de Clark Kent sin primicia. 

Artista de la calle y de la sobrevivencia, por antonomasia, se ganó sus monedas vistiéndose primero de El Zorro enmascarado, después del revolucionario Che Guevara, de un Carlitos Gardel sin voz, del sex symbol Rodolfo Valentino, del patilludo Elvis Presley, hasta que se puso la capa y los calzoncillos rojos de Supermán y la chuntó: las calles del Centro abrazaron al personaje, soltaron sus monedas, lo reconocían. Y Avelino nunca más abandonó la “S” en el pecho. 

–Este personaje va hacia el futuro –explica–. Con Supermán me quedé. 

Un superhéroe había nacido para el jirón de la Unión. 


A capa propia
Para Avelino, la capa del Hombre de Acero, creado en el papel por el dibujante Joe Shuster y el escritor Jerry Siegel, no es tan llamativa para andar por las calles plomizas de Lima. Entonces ha creado su versión del traje rojo y azul, dando vida a sus uniformes de un Supermán peruano. 

Todavía como Avelino, nuestro superhéroe se levanta a las siete de la mañana. Despierta “bien peruano”, en una casa de paredes de quincha, en una quinta del jirón Maynas, Barrios Altos. Vive ahí con uno de sus siete hermanos y su sobrina. 

Las mujeres de su familia con vozarrón de Lois Lane, le han prohibido que lleve a la prensa a casa porque en un último reportaje un periodista se burló de su pobreza: dijo que su casa parecía destruida por un meteorito de kriptonita. Los periodistas y sus metáforas, caray. 

Tres horas más tarde, a las 10 de la mañana, Avelino ya está instalado en el Portal de Botoneros, de la Plaza Mayor de Lima, repartiendo volantes que promocionan a una agencia de turismo. En sí, son 24 años que se gana la vida de esta manera. Primero volanteando para un centro comercial del jirón Ayacucho, después en un restaurante, en un hotel con pocas estrellas y otros negocios más. 

La precuela de nuestro cholo de acero, tantas veces fotografiado en diarios, revistas y libros, amén de reportajes en la televisión internacional, empezó hace dos décadas, cuando Avelino, entonces con unos kilos más y agente de seguridad particular (léase, guachimán), se lanzó como candidato a la alcaldía. Llamó la atención por su look. “No gané las elecciones porque me faltó más billete”, dice, casi detecto un gesto de superamargura en él, aunque intento decir que las calles de Lima ganaron un superhéroe de a pie. 

Cada superhéroe tiene su antagonista, un enemigo mortal que se la tiene jurada. En el caso del Supermán cholo, su kryptonita ha sido vivir “supermisio”. Aunque trabaje todo el santo día promocionando comercios, gana entre 15 y 30 soles diarios. Es decir, para “superaguja”. A veces respira mejor cuando le invitan a animar fiestas infantiles, lo hace por 80 o 100 soles. 

–La kryptonita que tiene este Supermán es la billetera pelona como Lex Luthor, así que ¡a luchar por el billete! –dice con voz tragicómica.
–¿Y el amor?
–El amor es lo más rico, y no va a ser. Todavía tengo por ahí a alguien. 

Son las 4 y 30 de la tarde, cuando termina su jornada diaria en la Plaza Mayor. A veces nuestro Supermán se va a hacer sus compras. O se le ve sentado en alguna iglesia del Centro de Lima porque se define “muy supercatólico, apostólico y romano y supercholo peruano”. 


(Nota: este reportaje de José Vadillo Vila con fotografías de Oscar Farje, se publicó originalmente en el año 2014.)