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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 6

de diciembre de 2019

REFLEXIONES

También ha sido…

¿Qué pasa cuando quien imita logra protagonismo y aparece en afiches anunciando su participación en locales con entrada pagada?

10/11/2019


SergioSalas

Abogado, Músico, Criollo

En los últimos años una franquicia internacional ha ganado numerosos seguidores y con justa razón. Es una puesta en escena de primer nivel, con marco musical impecable, el formato es de un concurso en donde un jurado mediático hace críticas (constructivas y otras destructivas) a los concursantes que participan, y en líneas generales tiene todo para ser un producto que guste al televidente. En cuanto al fondo, los concursantes se presentan imitando a algún artista, generalmente a los que admiran o saben que tienen un parecido ya sea físico o en sus voces.

Empezaré diciendo que para mí la imitación es también un arte. No cualquiera puede imitar voces, gestos, vestimenta. Me parece una profesión muy difícil, pero he de admitir que cuando pensaba en imitadores mi memoria se iba a los programas de los hoy famosos cómicos que hacían sketchs en sus espacios televisivos y salían imitando a algún político de moda o algún artista. Ejemplos hay muchos, pero siempre relacionaba la imitación con la comicidad, hasta que aparecieron estos programas de imitación, digamos, más formal. Esta vez, por el formato del programa ya no serán imitaciones de políticos, sino únicamente de cantantes o músicos, y debo reconocer que algunas de ellas son bastante buenas, logrando el objetivo de imitar fielmente al personaje. Pero ¿qué pasa cuando quien imita logra protagonismo con su imitación y ya no solo queda en las pantallas de televisión sino que comienza a aparecer en afiches y propagandas anunciando su participación en locales con entrada pagada?

Entiendo perfectamente que “chamba es chamba” y que uno en esta época tiene que buscar una actividad digna que nos procure tener un sustento, y el nivel de exposición que otorga este programa es una plataforma perfecta que sin duda lleva a ganar impulso en el mercado, pero ¿es legal ganar dinero imitando a otro artista?

He notado que hoy la propaganda tiene el cuidado de decir con letras grandes el nombre del artista famoso y en letra más pequeña el nombre del imitador. Pero, aun así, la pregunta sigue latente: ¿Qué pensarán los artistas imitados? Identifico tres grupos de imitados: Los que ya fallecieron, los nacionales y los extranjeros.

En el primer grupo, si bien el artista fallecido ya no está físicamente, en muchos casos queda su familia, que por lo general intenta mantener su memoria y su obra en un lugar privilegiado. En otros casos el nombre es tan fuerte que se convierte en una marca y, claro, usar la marca cuesta. Algunos podrán criticar este punto de vista pero es perfectamente legal. Parte del patrimonio de una persona es el nombre que si es tan fuerte como para convertirse en una marca, al fallecer, sus herederos adquieren ese derecho patrimonial por justo derecho. Como cualquier activo, si se trabaja con profesionalismo puede rendir frutos económicos lo cual está perfectamente amparado por el derecho peruano. ¿Qué sentiría usted si su padre trabajó toda su vida para ganarse un nombre, ha sido condecorado por el Estado peruano, es conocido gracias a su trabajo en todo su país, y una vez fallecido una persona comienza a cantar asumiendo a su padre como su personaje? Lo invito a contestar la pregunta en el silencio de su corazón.

En el segundo grupo están los artistas nacionales, aquellos que aún están vivos y, justamente, viven de su arte. Generalmente, el “original” cobra más caro porque como todo profesional, mientras más méritos va cosechando en su carrera, mayores serán sus honorarios. Es algo totalmente justo y que se aplica a todas las profesiones. ¿Qué sentiría usted si ha trabajado duro toda su vida para que en su país lo reconozcan como artista profesional, para labrarse un nombre, una marca y, de repente, un imitador suyo ingresa al mercado cobrando menos y tenga más trabajo que usted? Lo invito a contestar la pregunta con objetividad sincera.

En el tercer grupo están los internacionales. Este grupo, creo, es el que menos se ve afectado porque por lo general son megaestrellas que vienen al Perú algunas veces y el imitador no representa mayor competencia.

No tengo nada en contra de los imitadores, pero sí creo que este tema debe ser analizado profundamente, no solo desde los gustos y opiniones (en redes los imitadores tienen un gran respaldo del público), sino y, sobre todo, desde el punto de vista legal, porque creo que hay muchos vacíos que tanto imitadores e imitados aún no conocen. Recuerden: el derecho de uno termina cuando empieza el de los demás.

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El Diario Oficial El Peruano no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección. Los artículos firmados son responsabilidad de sus autores.