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Año de la Universalización de la Salud
DOMINGO 5

de abril de 2020

RESCATE DEL PATRIMONIO CULTURAL

Tesoros salvados de las cenizas

Pronto los ciudadanos podrán conocer los 4,000 libros y manuscritos que se creían perdidos tras el incendio que consumió la Biblioteca Nacional del Perú en 1943. Estos ejemplares se recuperaron gracias a la paciente labor de los especialistas.

11/2/2020


Harold Moreno

hmoreno@editoraperu.com.pe

¡Ábrete, sésamo! El aire es seco y frío en los archivos de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP). Manuscritos, primeras ediciones, los ejemplares devueltos por Chile, las donaciones de colecciones privadas –entre ellas la del historiador Raúl Porras Barrenechea o la del general José de San Martín–, todo se guarda con extremo cuidado y en las mejores condiciones posibles.

Al fondo de un largo pasillo, en el edificio de la BNP en el distrito de San Borja, el especialista digita su clave y un lector de huellas comprobará su identidad. Solo entonces, la gruesa puerta metálica se abrirá. La bóveda interior es aún más segura: hay estantes, mesas largas y cámaras de seguridad. La sensación es como la de entrar a la bóveda de un banco.



Solo aquí, por ejemplo, se hallan algunos manuscritos del puño del tradicionalista Ricardo Palma, además de anotaciones hechas por él sobre distintos temas, en los que su letra inclinada se tacha y corrige a sí misma. Estas y otras invaluables joyas bibliográficas se creían perdidas tras el incendio que destruyó los ambientes de la BNP.

Perdidos y encontrados

En la noche del 9 al 10 de mayo de 1943, el edificio de la Biblioteca Nacional de la avenida Abancay (hoy Biblioteca Pública de Lima) se redujo a escombros y se perdió casi todo lo que guardaba: cerca de 150,000 volúmenes, entre manuscritos, incunables, libros coloniales y colecciones.

Los documentos que sobrevivieron se quemaron parcialmente. Se dañaron con el agua y el lodo o se pegaron entre sí. Muchos, incluso, fueron secados al sol por personas de buenas intenciones, pero que ignoraban el gran daño que eso le hacía a la tinta de los ejemplares.

El material quedó guardado por décadas, hasta que el archivo se trasladó de la sede de la avenida Abancay a la de San Borja, en el 2008. Se inventariaron entonces 1,200 piezas.



Después se desarrolló un proyecto orientado no a la mera conservación, sino a la investigación del valor histórico de estas piezas: su origen, importancia, contenido, autores. Lo que descubriron los especialistas resultó impresionante.

“Es un rompecabezas. Ha sido un trabajo realmente de hormiga tratar de ver qué papel correspondía con otro, o, a veces, dentro de un paquete había partes de otro libro”, explica Gerardo Trillo, director de la Dirección de Protección de las Colecciones de la BNP, un área creada en el 2018 para custodiar este patrimonio.

Joyas de papel

La revisión detallada permitió en lo recuperado del incendio de 1943 identificar unas 4,000 piezas bibliográficas. Cada una tiene una ficha de investigación, que describe al bien, si existe o no en otras bibliotecas del Perú o del mundo, su estado y su relevancia.

Como ejemplo, Trillo muestra un libro del año 1612 titulado Vocabulario de la lengua aymara, el impreso peruano más antiguo. La BNP tiene otra edición del mismo libro, pero el recuperado del incendio es especial, porque tiene escrita a mano la autorización para su impresión en Chucuito (Puno). En la época estaba prohibida la impresión fuera de Lima, y este permiso zanjó un viejo debate entre historiadores sobre cómo la edición pudo ser posible.

Hay otros textos invaluables: hojas manchadas de hollín y de bordes quemados del diario de la fragata Amazonas, primer buque de la Marina de Guerra del Perú que dio una vuelta al mundo en 1856, o un expediente firmado por José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II.

De las bóvedas a la web

De Palma sobrevivieron hasta hoy pocos manuscritos después de que su casa fuera quemada en la guerra con Chile. Solo quedaron tres, vendidos por su familia a la BNP, a los que se suman ocho recuperados del incendio de 1943. Entre ellos está, por ejemplo, el de las Tradiciones en Salsa Verde, cuya autoría fue, incluso, puesta en duda. Todo el conjunto se declaró Patrimonio de la Nación en 2018 y por ello se guarda en una bóveda especial.



Los textos de Palma y todos los 4,000 documentos recuperados y estudiados serán de libre acceso al público pronto mediante una plataforma web de la BNP, para su estudio por investigadores, estudiosos y cualquier persona interesada en conocer más sobre estos increíbles tesoros bibliográficos. ¡Ciérrate, sésamo!

Rescatado. El primer impreso peruano de 1612 y manuscritos de Ricardo Palma. La BNP habilitará una plataforma web para conocer los 4,000 documentos recuperados.