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EDITORIAL

Trabajando para salvar el pasado

En estos días se reveló que en el parque arqueológico de Pikillaqta, ubicado en la región Cusco, se encontró una ofrenda ceremonial proveniente de la cultura Wari, que data de la época en que dominaba la zona. Por otro lado, en la misma región, en el pueblo de Saylla, se entregó a las autoridades eclesiásticas del distrito la venerada imagen escultórica Virgen Purificada.

13/1/2019


Ambos hechos pueden parecer inconexos, más allá de ubicarse en el mismo departamento. Sin embargo, detrás de ellos hay un elemento que los une: el trabajo perseverante y continuo en la recuperación de nuestro patrimonio cultural.

El descubrimiento hecho en Pikillaqta, una importante urbe de la cultura Wari, es parte de un proyecto de largo aliento. La ofrenda, que incluye ídolos y otros elementos en metal, se encontró en una de las quince unidades de excavación que se han planteado llevar a cabo este año.

La labor no concluye con desenterrar estas piezas. Se ha coordinado con el Museo Arqueológico Nacional Brüning, región Lambayeque, para que los objetos de metal se restauren y se pongan en valor. Luego de ello, regresarán al Cusco para su posterior exhibición.

Nótese lo singular de este proceso. El museo de Lambayeque se ha especializado en el tratamiento de los metales, tanto así que está en la capacidad de ayudar a un proyecto arqueológico de otra región a conseguir sus metas. El Museo Arqueológico Nacional Brüning tiene años acumulados en este tipo de tareas y el resultado es un know how que beneficia incluso más allá de su área de influencia.

El caso de la Virgen Purificada del pueblo de Saylla es similar. Detrás de la puesta en valor se encuentra el Centro de Restauración de Tipón, también del Cusco. En dicho lugar se ocuparon de problemas urgentes que ponían en peligro la existencia de la venerada imagen.

Por ejemplo, se identificó que dicha obra no contaba con la estabilidad necesaria, así como un deterioro riesgoso en sus partes textiles.

El Centro de Restauración de Tipón, desde hace un buen tiempo, es un orgullo más para el Cusco. Allí se han desarrollado numerosas puestas en valor del rico patrimonio de este departamento.

Un caso emblemático es la recuperación del esplendor del Señor de los Temblores, imagen que cuenta con numerosos devotos en la Ciudad Imperial. Otro trabajo es la recuperación de los lienzos afectados por el incendio del templo de San Sebastián.

Estos ejemplos no son los únicos en los que se muestra una constancia en las políticas públicas relativas al patrimonio cultural. En las páginas de esta edición podrá leer cómo un proyecto arqueológico tan importante como Ventarrón es apoyado por el Estado.

La enseñanza que se puede extraer de estos casos es que no basta con buenas intenciones para recuperar nuestro patrimonio, se requiere también de políticas sostenibles.