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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 14

de noviembre de 2019

EL HOMBRE QUE LE CAMBIÓ EL ROSTRO A LIMA

Un alcalde abanderado

Hace una década falleció Alberto Andrade Carmona (1943-2009), el político y empresario considerado el mejor alcalde de la ciudad. Logró la tarea que parecía imposible: reordenar y modernizar Lima.

20/6/2019


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

1 “¡Adelante, carajo!”, el hombre arengó. Era la una de la madrugada del 14 de mayo de 1997, y al alcalde Alberto Andrade Carmona solo lo secundaban “serenos” desarmados y personal de la Municipalidad de Lima.

A última hora, los policías habían recibido una contraorden: no apoyarían a la Munli en el desalojo de los 1,000 ambulantes de las inmediaciones del Mercado Central y Mesa Redonda. Al contrario, debían de reprimir a los serenos, a patada limpia y bombas lacrimógenas.



“Percibo un manto político que perjudica a la capital”, dijo Andrade. Pese a las zancadillas que le puso el gobierno de Alberto Kenya Fujimori y su oscuro asesor Vladimiro Montesinos, Andrade logró desalojar más de 20,000 comerciantes informales del Centro de Lima. Un hito para Lima: significó el restablecimiento de la autoridad municipal en la capital.

2 Andrade fue dos veces alcalde de Lima. Cuando anunció que postularía en el año 2000 a la Presidencia de la República, a la cabeza de su partido, Somos Perú, Fujimori-Montesinos lo atacaron financiando una campaña difamatoria, utilizando a la “prensa chicha”, que lo tildaba de “pituco” y deshonesto.

En el 2002, Andrade intentó la re-reelección como alcalde capitalino, pero el resultado fue adverso: logró 10% menos votos que Luis Castañeda. “Esta vez, el pueblo de Lima me dijo no”, declaró Andrade.

3 La gente lo quería por campechano, pícaro, criollo, cantor (grabó dos discos) y trabajador. Los programas de humor político, como Los Chistosos y 24 Minutazos, lo ayudaron a consolidar su imagen en radio y televisión.

Hijo de una maestra y de un militar, Andrade dio su primer berrido en Barrios Altos, el 24 de diciembre de 1943, y creció en la sétima cuadra del jirón Junín. Por la carrera de su progenitor, vivió también en Cusco y Tumbes.



Otro rostro. Desde Miraflores, Andrade ya se preocupaba de la limpieza no solo de su distrito. sino además de distintas zonas de la capital. 

Su primer trabajo fue como controlador de baños municipales, cerca del cementerio El Ángel. Hombre de negocios, a la par, vendía boletos en el hipódromo.

Ya estaba inoculado por la política cuando a los 18 años se formalizó como empleado de la Munli porque su bisabuelo, Nicolás Carmona Vílchez, fue alcalde de Lima en dos períodos a inicios del XX.

Andrade estudió Derecho en San Marcos. Tenía 19 cuando Ana Botteri le dio el “sí” en el altar. En 1972 fundó su empresa de artículos de cuero Alda.

4 Elegido regidor por el Partido Popular Cristiano en el distrito de Miraflores, su primer triunfo fue la creación de un programa para los adultos mayores. Su perfil de empresario exitoso y político honesto lo catapultó como alcalde miraflorino entre 1990 y 1996. Su gestión se apoyaría en dos puntos: la limpieza y la seguridad.

Cuando en julio de 1992, Sendero Luminoso hizo explotar un coche bomba en la calle Tarata, Andrade encabezó la marcha por la paz. Ya era un referente en la política peruana. Se aleja del PPC y forma el movimiento Somos Lima con miras al sillón de la capital. “El gobierno local está más cerca de las necesidades inmediatas de la población”.



Sin peaje. En la inauguración de la Vía Expresa Javier Prado.

5 Después de perder la re-reelección, Andrade se enfocó en el trabajo de su partido, Somos Perú. En el 2006 fue elegido integrante de la Alianza Parlamentaria (2006-2011), encabezada por el expresidente Paniagua.

Andrade llevó en silencio su enfermedad, una fibrosis pulmonar. El alcalde cantor falleció en una clínica de Washington (Estados Unidos) el viernes 19 de junio del 2009, a las 23:30 horas.

Una semana después llegaron sus restos y Andrade se fue en olor a multitud. En Lima y Miraflores, las banderas flamearon a media asta. El sábado 27, recibió un homenaje de cuerpo presente en la Munli. Póstumamente recibió el grado de Gran Cruz por la Munli y la Medalla Cívica de Miraflores. A su paso hacia el Congreso, el ataúd fue llevado por un cochero y guitarras criollas que entonaban su marinera favorita: “300 libras de oro”.



Adiós, alcalde. Con música y honores fueron recibidos sus restos. 

Fue llorado por comerciantes y ex vendedores ambulantes formalizados, por representantes de los comedores populares, vasos de leche, taxistas del Setame, políticos, danzantes de tijera y los cantantes Carmencita Lara, Edith Barr y el Carreta Jorge Pérez. Era su forma de agradecerle por los servicios prestados a la Ciudad Jardín, que ayudó a reconstruir.