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DIVERSIFICACIÓN DEL ROCK NACIONAL CONTINUÓ EN 2018

Un año de Rock (Balance y repaso)

¿De qué hablamos cuando hablamos de rock peruano? La pregunta aparece al mismo tiempo que los habituales y necesarios recuentos musicales del año que pasó. La variedad de propuestas aparecidas en 2018, varias de ellas desafiantes frente a las convenciones del género, le dan más sentido que nunca a esa interrogante.

9/1/2019


Fidel Gutiérrez Mendoza

fgutierrez@editoraperu.com.pe

El sector independiente de la música joven peruana volvió a mostrarse como el más vinculado a la creatividad y la innovación en el 2018, frente a un mainstream más conservador (que, inesperadamente, tuvo en el disco 33, del longevo grupo Río su más digna representación), y a la habitual cerrazón de los medios masivos; sobre todo la radio FM capitalina, orientada en su mayoría hacia la nostalgia.

Frente a ello, internet volvió a asentarse como la herramienta de difusión más efectiva para cientos de artistas, incluidos aquellos con una trayectoria respetable y prolongada. Plataformas como Bandcamp, Spotify, Youtube o Deezer fueron los medios utilizados para el lanzamiento de sus trabajos.

Varios optaron por presentar temas sueltos, tendencia acorde con los cambiantes hábitos de consumo de una audiencia que para oír música recurre a teléfonos celulares o tabletas, antes que a medios tradicionales, y que presta más atención a lo que capta mediante videoclips, video lyrics (visuales acompañadas por la letra de la canción) y playlists (listas personalizadas de canciones o videos).

Sin embargo, el álbum y los extended plays (EP o discos de mediana o corta duración), en formato físico (CD o discos de vinilo) o virtual, continúan predominando como medio de expresión y de vitrina para exponer el trabajo y el momento creativo de un artista, lo que a su vez permite desarrollar ejercicios de crítica y apreciación sumamente útiles para definir lo que acontece cada año.

Los nuevos clásicos

Si bien en el 2018 siguió el divorcio entre el lado más clásico del rock y las nuevas tendencias, hubo quienes destacaron respetando las convenciones. Por ejemplo, Los cielos vuelan otra vez, de la banda Catervas, siendo un trabajo apegado a las bases modernas del género (aquellas provenientes de la Inglaterra de los años 90), fue también el más celebrado por la crítica. Y con justa razón, pues muestra a una agrupación con amplia trayectoria reestructurando su legado (esta es su quinta producción) y recuperando el gusto por la audacia y la experimentación.

En ese contexto, el joven trío Wanderlust, con Naufragios también sorprendió con una lectura personal y virtuosa del math rock; estilo caracterizado por su complejidad e intensidad. Riviere, otro grupo joven, hizo lo propio en su primer disco largo, Salir a tomar las Calles; pero privilegiando el formato canción desde una perspectiva indie rock, ecléctica y líricamente inteligente.

Por sus sonoridades indie también destacó El Repartepizza me habló de la Muerte, disco en el que la banda Fiebre Aviar desarrolla historias llenas de tierno sarcasmo y absurda ironía. Dicho sea de paso, el humor plasmado en esta producción está a años luz de la chacota burda expuesta en Priapismo, el disco con el que el grupo Chabelos retornó y que, por su facilismo y poca originalidad, es sin duda la mayor decepción del año.

En el 2018 también emergió Oxímoron, primer disco solista de Alec Marambio (La Raza, Tierra Sur, Zen). La diversidad de influencias resumidas en este EP lo empareja con Chakapa, álbum debut de The Sound Eater, en el que conviven psicodelia, folk, reggae y bossa nova. Interesante también, por apelar a la improvisación en un marco free jazz y experimental, fue Cábala, del grupo Artaud.

Mezclas y simbiosis

La fusión continúa siendo lo más característico y valioso en nuestra música joven. El trío Maywa, en Caravanas del Cielo Rojo, integró sonoridades orientales y de otras partes del planeta a su propuesta, asentada desde hace ya varios discos y años en el folk y la psicodelia; insertándolas en un contexto lleno de espiritualidad. Otro artista que este año exploró en las raíces de nuestra música fue Manu Vera Tudela, quien dejó de lado lo eléctrico en su interesante EP Jardín.

El misticismo y recurrir a sonidos y música ancestral también caracterizó a Círculo, el disco debut del dúo mixto Tribu: un viaje espiritual llevado a la música más apegada al rock, pero sumando a este una interacción entre lo progresivo y lo peruano, resultó la propuesta de Actitud Modulada en su homónimo primer álbum. Músicos de grupos como Frágil y La Sarita, y el solista Alejandro Susti, conforman este bien llamado ‘supergrupo’.

La simbiosis entre rock y cumbia continuó desarrollándose en Amor y Resistencia, el notable tercer disco del grupo La Nueva Invasión. La variable electrónica de esta tendencia estuvo bien representada en Semillero, EP del dúo Dengue Dengue Dengue, que esta vez añadió a lo tropical un fuerte componente afroperuano, con la colaboración en algunos temas del histórico Miki González.

Aves raras

Entre los trabajos más singulares aparecidos en 2018 estuvo Eternal Sunset de 27 UHF, el proyecto del productor Marco Luján, apegado a la corriente electrónica del vaporwave. Asimismo, Lara Nuh, productora y DJ de música electrónica, destacó con su EP Tierra que suena, equilibrando en él lo digital y la música de inspiración andina.

También rompió esquemas, desde Nueva York, La Mecánica Popular, proyecto del limeño Efraín Rozas, con Rosacruz, su segundo disco: un conjunto de temas orientados rítmicamente hacia la salsa dura, e intervenidos con jazz, psicodelia y música experimental. Y desde Iquitos, Lynejami presentó Viaje Eterno’; extraordinario trabajo que vincula el rock psicodélico y el misticismo amazónico.

Dentro del indie, los trabajos de Diego Trip (Bajo la Ciudad) e Indiependencia (un EP homónimo, grabado en Chile) son muestra del potencial creativo que el pop y la melodía pueden tener en manos jóvenes. Desde esa perspectiva, pero algo más asociado al rock, El Mejor de los Escenarios de El Kamikaze exhibió el buen criterio de este grupo debutante para la composición de canciones y arreglos.