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SÉPTIMO ARTE

Un año sin Palito

Director ayacuchano, pionero del cine regional, dejó varios proyectos inconclusos. Su viuda y productora, Nelba Acuña, nos cuenta sobre él.

9/2/2019


Ernesto Carlín

ecarlin@editoraperu.com.pe

Hace una semana, durante la ceremonia de premiación a lo mejor del cine peruano realizada en la sala Robles Godoy, se pasó un video corto que recordaba a los artistas fallecidos. Una de las figuras que, al ser proyectada en la pantalla, arrancó más aplausos y algún grito fue la de Palito Ortega Matute. En estos días se cumple el primer aniversario de su muerte.

Su viuda, productora de varias de sus películas, Nelba Acuña, contó al Diario Oficial El Peruano que su esposo, al saberse enfermo de cáncer de páncreas, escribió compulsivamente varios guiones. Esos proyectos han quedado pendientes. Una de esas historias, siguiendo con su vena social, era sobre los problemas de la atención de salud en el país.

Acuña espera que su hijo Renato los retome en algún momento.

Viviendo cine

“Palito era una persona que pensaba bastante cada escena. Cada plano tenía que transmitir algo”, refiere su viuda. Ella cuenta como anécdota que podía estar hablando de lo que sea con él, pero de improviso la interrumpía para preguntarle qué le parecía un lugar para una toma o un nuevo giro en la trama de alguna de sus películas.

Palito Ortega Matute pertenece a la primera generación de la movida actual de cineastas del interior. En los años 90, cuando en la capital y en las principales ciudades del Perú, se veía casi exclusivamente cine de Hollywood, llamó la atención un reportaje en televisión a un ayacuchano que se atrevía a hacer películas.

Su género era variado: podía ser la violencia política, el terror o la problemática lgtbi. A partir de allí se visibilizó un fenómeno que crecía en lugares tan dispersos como Puno o Huancayo.

“Palito habló de la homofobia en las comunidades andinas en El pecado”, nos recuerda Nelba Acuña. También cuenta que una de sus películas con mayor producción nunca se pudo estrenar como era debido: El rincón de los inocentes (2005).

Ella refiere que, más allá de algunos problemas internos, no consiguieron distribuirla porque las salas y distribuidores de la época la consideraron demasiado fuerte. Ese filme lo protagonizaron Giovanni Ciccia, Sergio Galliani y Renzo Schuller. Ha pasado una década y media y aún no se estrena comercialmente.

Del campo a la pantalla

Una de las obsesiones que tenía este director, según su esposa, era imprimirle la mayor dosis de realismo a sus obras. A los actores que traía de Lima los llevaba a mercados y plazas para que conozcan el día a día en Ayacucho. Su meta era que consiguieran mimetizarse con los usos y costumbres del lugar.

Un ejemplo de su meticulosidad está en La Casa Rosada. Un año después de haber filmado todas las escenas programadas, el equipo de producción y el actor principal, José Luis Adrianzén, regresaron a Ayacucho para repetir una toma: en la que el protagonista es sumergido en el agua. Fueron varias las repeticiones que se hicieron para lograr la escena que el cineasta tenía en mente.

No obstante todo este esfuerzo, Acuña lamenta que desde la capital se pusieran reparos al cine de su esposo y al de los demás colegas de provincias de su generación. Por ejemplo, recuerda que se le objetaba el tipo de película que hacía.

“Nos faltó un padrino”, dice con ironía sobre esta situación. Tanto así que su última película, La Casa Rosada, tuvo un proceso tan largo para llegar al cine que se estrenó meses después que falleciera.

Sensibilidad universal

Camila Mac Lenan, actriz argentino-peruana que participara en el último filme de Palito Ortega Matute, La Casa Rosada, declaró hace poco que el tipo de cine que hacía él tocaba las fibras de personas de cualquier lugar. Recordó que la familia de ella y su familia sufrieron el exilio en la década de 1970 y que con el filme póstumo del cineasta ayacuchano, le refrescó la memoria sobre lo que padecieron. 

Por otra parte, aseguró que el cine político como el que hacía Ortega Matute es siempre necesario.

Dato

La Casa Rosada participó en un festival de cine el año pasado en Irak.

9  largometrajes filmó Palito Ortega Matute.