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HISTORIA DE UNA TRADICIÓN

Un marco para el Carnaval marqueño

Esta danza costumbrista del distrito de Marco, Jauja, región Junín, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 9 de marzo del 2011 en virtud de su originalidad en la música, vestimenta y coreografía.

6/2/2019


Luis Enrique Salinas Pérez

lsalinas@editoraperu.com.pe

Se trata de una danza mestiza que desde el siglo XVIII implica elementos hispanos y aborígenes, que se habría gestado para agradecer a Taita Dios el aumento del ganado y la buena cosecha.

El Carnaval Marqueño es una danza de carácter agrícola, ganadero y religioso del distrito de Marco, provincia de Jauja, valle de Yanamarca, departamento de Junín, que este año se festeja del 6 al 10 de marzo.

Un poco de historia

Este carnaval alcanzó carta de ciudadanía en 1870, año en el que se funda el primer grupo Santa Cruz de Cebada Cumu, que en una segunda etapa de su vida institucional continuaría con la denominación de Cruz del Triunfo Limayllapacaj, según el testimonio del libro de actas escrito en hojas de piel de carnero y de propiedad del barrio en mención.

Con el transcurso de los años se formaron agrupaciones familiares y vecinales: San Pedro de Chaupi (1871); San Hilario (1875); San Roque ‘Chucllush’ (1876); Cruz de Espinas ‘Jajachaca’ (1878); San Román de Orosco (1884); San Isidro ‘Casacucho’ (1890); Rondalla Folclórica Corazón de Jesús (1966); Hermandad del Señor de la Agonía de Limpias (1969) y Santa Cruz de Cebada Cumu (1975), este último con el fin de rescatar y preservar la denominación original del barrio más antiguo .

Hasta 1954, el alcalde del distrito de Marco, Marcelo Sáciga Peralta, junto con Francisco Arias Quintana, organizó la primera presentación obligatoria de todas las agrupaciones con el nombre de ‘Carnaval Marqueño’. La música del carnaval en sus inicios era de la tonalidad de la banda del Señor Ánimas de Paca, pero don Víctor Vivanco, del anexo Matachico, le da un giro a las melodías y en el camino, Daniel Álvarez, Gregorio Hidalgo, Juan Álvaro, León Mallma Aquino, y Silvestre Limaylla Moreno, compositor y violinista, logran conjugar en sus estrofas los temas agrícolas, ganaderos y religiosos, convirtiéndose en la música del pueblo, que hasta la fecha perdura.

En 1964, la municipalidad de Marco organizó por primera vez un concurso entre barrios del Carnaval Marqueño, con los destacados músicos Elías Vásquez Romero, Juan Arias Meza, Simeón Yupanqui Rosado y Eucario Flores Solís.

Tradición

La fiesta comienza en las colinas, cuando los rebaños se visten de fiesta y los patrones engalanan a la pastora con huallcas (corona de las mejores frutas y panes), ropa y zapatos nuevos en agradecimiento a su dedicación. También alistan la navaja filuda para el ‘Uish cuchuy’(uish significa oveja, y cuchuy es cortar), que consiste en marcar las orejas de las ovejas en forma de v y w; las hembras lucen aretes de cinta de colores y los machos una cinta ancha por el cuello.

La wajla (corno), la tinya, los clarinetes, la chicha y el aguardiente acompañan el jolgorio hasta horas de noche. La wajla retumba al compas de la tinya, la cadencia del violín y el trinar de los clarinetes, alegres, vigorosos y rítmicos.

Quince barrios en una fusión telúrica de truenos, lluvias y principalmente de fe, se desplazan por las calles hasta llegar a la plaza de Armas de Marcos; son cinco días de fiesta.

Con guapidos y canciones, las comparsas con serpentinas y talco anuncian el Carnaval Marqueño.

Las parejas se distribuyen en dos columnas y con singular peculiaridad el patrón y la patrona, elegantes y jocosos, bailan al rededor del grupo, con manojos de ortiga y porongo de chicha de jora curada, controlan a todos los danzarines y no escatiman latigazos de las dolorosas ortigas, para corregir los errores, o brindar el suficiente ímpetu a la danza.

“¡Ay! carnaval, carnaval, arrastrado carnaval”.

Todos repiten esta estrofa a viva voz, para mantener el ímpetu de la fiesta, el fulgor de la vida.