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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 17

de octubre de 2019

EDITORIAL

Una historia por conocer

Este mes se celebra a la cultura afroperuana. No es casualidad, pues un 4 de junio nació Nicomedes Santa Cruz, decimista y empeñoso difusor de lo negro en el país. Su hermana Victoria es autora de uno de los poemas más sentidos y representativos sobre el problema de la discriminación hacia este grupo humano: “Me gritaron negra”.

9/6/2019


En un informe publicado en este diario esta semana, diversos personajes hablaron sobre lo que es hoy ser afrodescendiente y cómo se ha construido la identidad de ese grupo humano. Su principal observación se centraba en cómo le costaba a la sociedad peruana reconocerles su aporte fuera de ciertos ámbitos, como si ser afroperuano significara dedicarse solo a la música, el deporte o la cocina.

Un repaso por nuestra historia sin las anteojeras del prejuicio muestra que les asiste la razón en ese reclamo. Por ejemplo, las imágenes más tempranas que tenemos de la República se las debemos al mulato Gil de Castro. Y si vamos más atrás en el tiempo, Micaela Bastidas, esposa y compañera de rebelión de Túpac Amaru II, llevaba en sus venas sangre venida del África. En ese mismo levantamiento, uno de los lugartenientes era Antonio Oblitas, calificado de zambo por las crónicas de la época.

La lista de los héroes que se estudian en el colegio incluye, por lo general, a personas de origen europeo que ofrendaron su vida por la patria. En ese rol se excluye el sacrificio de Catalina Buendía de Pecho, una iqueña afrodescendiente que murió combatiendo en la Guerra del Pacífico.

No hay que olvidar que en ese mismo conflicto bélico la mayor parte de los tripulantes de las embarcaciones eran afrodescendientes. Es famosa la foto de los últimos sobrevivientes del monitor Huáscar, todos con raíces africanas, entre ellos el grumete Alberto Medina, quienes acompañaron a Miguel Grau en su gesta heroica.

Pero a pesar de tanto sacrificio por la patria, el reconocimiento que merecen se ha demorado. Dice mucho de esta injusticia el que un autor capital para nuestras letras como lo es Ricardo Palma haya sido atacado por su origen y que él no haya podido defenderse aceptando esa identidad.

Pero se ven cambios. En el último censo se percibió que no solo personas de estratos bajos se reconocían como afrodescendientes, sino también las de otros niveles, principalmente de la clase media.

Hace unos años, la cantante Susana Baca asumió el Ministerio de Cultura recordando sus raíces. Si se revisa la historia política del Perú, se observará que no es la primera persona con raíces en el África que alcanza ser cabeza de un ministerio, pero sí que es pionera en recordarlo al momento de asumir el cargo.

El camino es largo, pues todavía pesan los estereotipos que constriñen la actividad y realización de esta colectividad. Hay una tarea pendiente que le toca a toda la sociedad peruana para que ese grito de “¡Negra!” que escuchó Victoria Santa Cruz desde niña deje de ser un insulto.