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MAGDA PORTAL

Una mujer alzando la voz

Poeta y militante del APRA auroral, se interesó en la forma de hacer política en el Perú. Parte de su experiencia en la vida partidaria se ve retratada en su recientemente reeditada novela La trampa.

13/1/2019


Luz María Crevoisier

Periodista

Conocí a Magda Portal en 1980, gracias a la poeta Cecilia Bustamante Moscoso –la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Cultura en el Perú–  y la visité en su casa de Miraflores; más tarde, en el Fondo de Cultura Económica, que ella ayudó a establecer en Lima, como filial del de México.

Desde un inicio, me emocionó su calidez humana y solidaridad con los jóvenes que amábamos la poesía y el periodismo. Aparte de brindarme sus valiosos consejos y proporcionarme material para estructurar una nota sobre la poética femenina peruana, tuve el privilegio de recibir uno de los pocos ejemplares de su libro Constancia del ser (Lima, 1965), en el que descubrí a través de su poesía el alma de esta mujer, grande en las letras y auténtica en su apostolado político.

Primera voz

En ese libro Magda proclama “de dónde vine yo con mi fuerza / para no conformarme? / yo no conozco la alegría / carrousel de niñez que no he soñado nunca” (‘Poemas a la madre’, pág. 34).

Y fue esa fiereza la que la llevó a ingresar en la política a partir de la fundación del APRA (México, 1924) y después en Lima, en 1925, hasta su renuncia en 1950.

Resultado de aquella experiencia es la novela La trampa, editada en 1957. En ella narra las vicisitudes, conflictos, deportaciones y prisiones que enfrentó por su filiación.

José Carlos Mariátegui la proclama como “la primera poetisa peruana” por la edición de Alma absorta en 1924 y la acoge en sus 7 Ensayos..., pero no ve con buenos ojos la edición de El derecho de matar (1926), un conjunto de cuentos que escribió en colaboración con Serafín del Mar.

La trampa, escrito en tono fuerte, es la primera entrega del género de ficción política. Ana María Vidal, editora de Cocodrilo Ediciones y responsable de su tercera edición, comenta que “usando como detonante un crimen, narra con exquisita y extraordinaria sensibilidad la realidad social de aquellos años, contubernios, arreglos oscuros”, entre otros hechos y la “violencia de género contra las mujeres que osaban sobresalir y escapar del rol asignado para ellas”.

La segunda reedición se hizo en 1983 con capítulos que Magda agregó.

“Vimos la muestra Trazos cortados. Poesía y rebeldía de Magda Portal, exposición que en el 2007 la Caslit realizó como homenaje a la poeta”, manifiesta al Diario Oficial El Peruano. “Desde entonces nos comprometimos a sacar a luz nuevamente La trampa”.

Varias miradas sobre Magda

Katalin Jancsó, del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Szeged-Hungría, manifiesta respecto a La trampa que “esta novela sí que tiene un argumento que nos presenta un tipo de sistema y partido político en general, que su contenido y descripciones pueden ser comprensibles en cualquier parte del mundo semiperiférico”.

Por otro lado, los realizadores chilenos Claudio Romo y Fernando Olea proyectan para este año producir el largometraje Magda, en el que recogerán la trayectoria de esta mujer que habló con voz propia. Ojalá se asesoren con alguien muy cercano a la poeta y sepan respetar el silencio que ella pidió guardar sobre la muerte trágica de su única hija.