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ARTE NACIONAL

Una Ñusta en el Prado

Lienzo de la colección del Museo Pedro de Osma es la primera pintura peruana colonial que se exhibe en el más importante museo de España.

7/3/2019


Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

El matrimonio de la Ñusta, el cuadro que se ve en estos días en el Museo del Prado de Madrid, no es un lienzo colonial cualquiera. Según explicó Pedro Pablo Alayza en el programa De Cazuela del canal Andina On Line, en este cuadro se aprecia cómo se juntaban dos tradiciones.

“Posiblemente fue a pedido de un descendiente de Beatriz Ñusta o Lorenza Ñusta, descendiente de los incas, para perpetuar su recuerdo”, cuenta el especialista, director del Museo Pedro de Osma, institución que posee esta pintura. La exhibición es una de las más importantes atracciones de la participación de Perú en la feria ArcoMadrid.

Otra visión

En este cuadro se aprecia a miembros de la aristocracia inca y de la élite relativa a los jesuitas. De acuerdo con Alayza, se trata de mostrar la alianza entre dos sectores de la sociedad. Añade que en parte este cuadro rompe con la leyenda negra del virreinato que dice que todo lo indígena fue eliminado y discriminado.

Manifestó que este cuadro del siglo XVIII narra un hecho sucedido en el siglo XVI. Se reivindica en él la tradición prehispánica. El cuadro es conocido académicamente como El matrimonio de don Martín de Loyola con doña Beatriz Ñusta y de don Juan de Borja con Lorenza Ñusta, pero coloquialmente se le bautizó como El matrimonio de la ñusta.

“En el Perú se hizo un arte distinto al europeo en la época colonial. Se combinaron dos tradiciones. Los pintores locales agregaron sus creencias a lo occidental”, cuenta Alayza.

Manifestó que el presentar este cuadro en el Museo del Prado es una manera de tener la imagen completa de lo que se hacía en esa época en la pintura occidental. Explicó que el arte hecho en América de aquellos años no ha tenido la oportunidad de ponerse de igual a igual con sus contemporáneos en museos del prestigio como este madrileño.

Subrayó el interés por ver cómo las corrientes artísticas imperantes en Europa eran reinterpretadas en el Nuevo Mundo y que es reciente el interés de otras latitudes por conocer más de esta tradición, de México y el Perú en especial.

Pistas del pasado

No obstante, también habló de la simbología que mostraban estas obras. Puso un ejemplo muy claro. Si se aprecia en la parte central superior del lienzo se verá un sol, ícono con el que se ha asociado desde antaño a la cultura inca. Pero sobre este sol están las siglas de la Compañía de Jesús, una de las encargadas de la evangelización de estas tierras.

La pintura en cuestión es rica en detalles como este, por lo que un aficionado a las artes plásticas o a la historia puede pasar buen tiempo descifrando cada pista que el artista ha dejado en ella.

Pedro Pablo Alayza recordó la importancia de los jesuitas en el Cusco con el hecho de que ellos poseían un templo en la misma Plaza de Armas de la Ciudad Imperial. Asimismo, hizo un repaso por la genealogía de los novios españoles, quienes estaban emparentados con San Ignacio de Loyola, vasco creador de la Compañía de Jesús. Asimismo, recalcó la importancia de la aristocracia inca durante la Colonia, tanto así que ameritaron ser retratados en cuadros hoy considerados invaluables como el que se aprecia en El Prado.