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Venezuela: elecciones espurias

Como se preveía, el actual mandatario venezolano, Nicolás Maduro, ganó las elecciones presidenciales el último domingo con una amplia ventaja sobre sus dos competidores, en una votación enmarañada y carente de toda legitimidad, desde su concepción y convocatoria.

24/5/2018


De esta manera, Maduro prevé extender su gobierno hasta el 2025, en medio de la más grave crisis económica, política y social que ha enfrentado el hermano país de Venezuela.

Al menos 14 países latinoamericanos, además de Estados Unidos y las naciones de la Unión Europea, han condenado la manera irregular en la que el líder chavista ha conducido dichos comicios con el único fin de mantenerse en el cargo. Así, la alianza de partidos oficialistas puede prolongar un régimen que se ha caracterizado por no respetar las libertades personales, intervenir instituciones nacionales, politizar la Policía y las Fuerzas Armadas, y mantener en su poder a la mayoría de los medios de comunicación.

De acuerdo con Transparencia Internacional, Venezuela es el país más corrupto de América Latina debido a la falta de equilibrio de poderes y la distribución de beneficios para un grupo de incondicionales chavistas, que sigue su instinto de sobrevivencia antes que un ideal político.

En estas fraudulentas elecciones aparecieron los denominados “puntos rojos”, es decir, sitios donde se registraban aquellos que tienen carné de la patria, que se utiliza para partidarizar los beneficios sociales. En otras palabras, en Venezuela existe hoy una doble identificación. Por una parte, todos los adultos tienen una cédula que los identifica como ciudadanos; y por otra, deben obtener un carné de la patria para acceder a beneficios estatales en educación, seguro social, créditos, etcétera.

A los comicios del domingo solo asistió el 46% de los votantes hábiles, lo que da cuenta del sufragio con el mayor abstencionismo en la historia venezolana. Desde un inicio, el proceso estuvo viciado porque fue convocado por una Asamblea Constituyente que carece de toda legalidad para ejercer una función que le pertenece a la Asamblea Nacional (Parlamento). Además, sin ningún motivo, las elecciones se adelantaron para mayo, aun cuando estaban programadas para los últimos meses del año, ya que el presente mandato presidencial comenzará a regir el 1 de enero del 2019.

El candidato-presidente era el único que podía acceder a la televisión en forma gratuita y permanente. Las cadenas de televisión estaban obligadas a transmitir las intervenciones del mandatario, que a su vez se comportaba como candidato. La presencia de los postulantes opositores fue decorativa.

Lo más grave es que los verdaderos potenciales candidatos presidenciales están encarcelados o empapelados con diversas acusaciones de corrupción, a fin de evitar su participación en las elecciones.

El Grupo de Lima, y en especial el Perú, ha expresado su más enérgica protesta por esta farsa electoral que no tiene otro propósito que mantener al chavismo en el poder.

Nos preocupa el futuro de nuestros hermanos venezolanos que sufren y soportan un régimen que no respeta los derechos humanos ni las libertades políticas básicas.