Tipo de cambio:

Compra: 3.331

Venta: 3.333


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
VIERNES 18

de enero de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

IMÁGENES EN EL TIEMPO

Veranos limeños en Agua Dulce

Si la Costa Verde es el espacio que se creó a mediados del siglo pasado para que los limeños tuvieran un área de recreación veraniega, la playa de Agua Dulce, en Chorrillos, es su eje más popular y masivo.

6/1/2019


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

Balnearios como Chorrillos, Miraflores o Barranco ya eran lugares de veraneo de las familias limeñas del siglo XIX, con jardines y restaurantes con orquestas en vivo. Famosos fueron, por ejemplo, los chorrillos de agua dulce subterráneas, muy usados como duchas naturales por los bañistas. (El Peruano posee un archivo que muestra cómo los bañistas de los años setenta utilizaban estos grandes chorros para enjuagarse al salir del mar). 

O que a inicios del siglo pasado hubo un funicular que bajaba a los baños de Barranco y había un servicio de tranvía que conectaba a la urbe con las playas al pie del acantilado. Este medio de transporte fue vital para popularizar el balneario entre los limeños de distintas clases sociales.

Pero eran balnearios sin conexión natural entre ellos. Aunque su nombre se debe a los canales de regadío precolombinos –ha dicho el historiador Henri Mitriani–, que por más de 3,000 años dieron a los acantilados el verdor que la explosión demográfica de hace medio siglo borró, el circuito de playas de la Costa Verde en sí es una creación posterior.

Entre los hombres que le dieron forma cumplió gran papel el arquitecto Ernesto Aramburú Menchaca, quien también creó la Vía Expresa del Paseo de la República.

Estas dos obras están relacionadas: la tierra –desmonte– sacada para crear el ‘Zanjón’ se llevó a los acantilados de Lima para crear la Costa Verde. Se necesitaron dos gestiones, la del alcalde Luis Bedoya Reyes y la de Eduardo Dibós, para completar el proyecto y ganar espacio a las faldas de los acantilados.

Las obras incluyeron rompeolas, que los tablistas no vieron con buenos ojos (no volverían a tener esas olas superiores a los dos metros de altura), pero se ganó un gran espacio de recreación pública para la ciudad. Mas con el tiempo se convirtió la Costa Verde en una vía alternativa, donde los choferes conducen y unen a bocinazos los seis distritos del circuito. Amén, perdió su encanto como espacio dedicado a hermanarse cada verano con el trinomio de arena, mar y sol, más su cebichito.

Bajo los ojos de Flora

Si se piensa que la Costa Verde es el área de playas para limeños, Agua Dulce, la playa de Chorrillos, con su poco más de medio kilómetro de litoral, es el epicentro más gravitante y popular de cada verano.

En la parte de Peregrinaciones de una paria (1838) que Flora Tristán dedica a los tres meses que pasó en Lima, comenta de San Pedro de Chorrillos: “Los limeños han escogido, para tomar baños de mar, el sitio más árido y más desagradable de la costa, para mi gusto. Ese lugar se llama Chorrillos”. Era entonces un pueblo de pescadores que se había convertido en lugar de moda para la clase alta limeña; un lugar “de far niente [“de no hacer nada”], placer e intrigas amorosas y políticas”, apuntó.

El historiador Juan Luis Orrego recuerda que los presidentes Agustín Gamarra, Ramón Castilla y Juan Antonio Pezet fueron los que más se preocuparon por el balneario. Si bien ya había caballitos de totora y botes de vela que utilizaba la población local, fue en la época de Gamarra que se permitieron los viajes entre Chorrillos y el Callao en barco a vapor. Había llegado la modernidad.

La playa del pueblo

A las aguas frías de Agua Dulce llegan sobre todo los habitantes del este y sur de la capital. Aquí, cada fin de semana miles de personas batallan contra el estío.

Se trata de un espacio venerado por las familias, tal vez por sus aguas mansas, por ser una playa de arena o por su fresca oferta gastronómica al alcance de la mano (está adyacente al muelle de pescadores, desde donde San Pedro sale por el mar cada 29 de junio; y más allá, el exclusivo club Regatas Chorrillos).

O porque siempre se respetó la democracia del chapuzón: es el espacio histórico donde miles de peruanos de la sierra y la selva han tenido su primer contacto con el mar.

Agua Dulce es la libertad de mostrarse en la playa sin grandes cuerpos de sirenas y aquamanes. Se permite ser bañista en calzoncillos (los niños, claro) o en ropa arremangada (los adultos); amén de pichangas y los ‘fulvaso’. Se pueden tomar unos tragos o traer platillos diversos.

Los últimos años se exige que los bañistas dejen limpia la playa (sobre todo en las celebraciones de fin de año). He ahí su talón de Aquiles: desde el siglo pasado, al convocar a miles en cada fin de semana del verano, es un espacio ideal para las campañas de salud pública.