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Año del diálogo y la reconciliación nacional
SÁBADO 21

de julio de 2018

CARLOS POSTIGO. PIANISTA

“Yo hice La Palizada”

Pianista celebra 50 años de trayectoria. Ha grabado con distintas figuras del criollismo y dirigió la histórica peña.

22/4/2018


José Vadillo Vila

jvadillo@editoraperu.com.pe

“Soy un músico de oído. No leo partituras. A mí no me escribían, yo sentía lo que tenía que hacer”, dice el pianista limeño Carlos Postigo, declarado en 2013 como Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana. Lamenta que “los chicos de ahora solo tocan lo que les escriben. Carecen de estilo”. 

–¿Y cómo se forma el estilo musical?

–No sé. Tengo un chip en la cabeza respecto a que no me gusta imitar. Digo que no tengo referentes. Yo admiraba a Filomeno Ormeño, a Lucho de la Cuba, a Miguelito Cañas, pero no tocaba como ninguno de ellos, sino de otra forma. La gente que conoce de música dice: “¡Ahí está Postigo!”. Conocen mi sonido. Es como en la guitarra: sabes quién es Avilés, Amaranto, Munayco, pero los guitarristas nuevos tocan todos igual. Ni te das cuenta quién está tocando.

El famoso “Jipi jay”, de Pepe Vásquez, lleva la impronta de arreglos de Postigo, quien llevó al cantante a grabar e incluyó el famoso rondín que define al archiconocido festejo. Otros de sus arreglos memorables son los del valse “La guardia nueva”, que grabó Iradia Valdivia. O el festejo “La gente de Alianza Lima se va, se va”, escrito por Polo Campos a la muerte de los “Potrillos”.

En 1968 inició su carrera profesional como pianista oficial en Radio Nacional del Perú. Trabajó un quinquenio en la radio. “Mira el honor: yo tocaba y, en una época, tenía en las guitarras a dos compositores: Pablo Casas Padilla [“Olga”, “Juanita”] y a Alcides Carreño [“Quisiera”, “Malabrigo”]. ¡Dos glorias!”, recuerda Postigo, quien vivió en Estados Unidos y acompañó allá a figuras como Vicentico Valdés y Xiomara Alfaro.

–¿Cómo llegó al piano?

–Porque en casa había uno. Mi mamá me escuchó tocar el piano a los 4 años. Mis padres contrataron a un profesor para mi hermana y yo repetía lo que ella hacía. Nunca estudié, yo soy de oído nomás.

–¿Dejó sus estudios en la UNI por la música?

–No terminé por mí, porque no soy constante. Lo único en lo que he sido constante ha sido en la música, pero con la música uno no hace plata aquí en el Perú, salvo que seas Gianmarco o Eva Ayllón. He podido vivir bien, he viajado con Pepe Torres a Alemania. Estuve varias veces en Estados Unidos y la última vez me quedé 17 años. Tuve un periódico allá, Peruanísimo. No soy periodista, pero hacía mi periódico, yo mismo lo diseñaba, lo mandaba a la imprenta y lo vendía. Ahora mi revista De Cajón es virtual. Y tengo una radio por internet.

–Usted fue muy cercano con Augusto Polo Campos…

–¡Éramos como hermanos! Trabajamos años en el teatro Arequipa. Después, en el Canal 11, en el programa Contigo, Perú. Nunca tuve un problema con él. Para mí, mucha gente se queja injustamente. Polo puede haber sido muy mundano, pero al frente de su casa había una barriada y él se iba con víveres y los repartía. Y no hacía propaganda de eso. Se iba a las barriadas a llevarles cosas a los niños.

–Usted fue director musical de la peña La Palizada, “la universidad de las estrellas del criollismo”.

–Yo hice La Palizada. Toditos pasaron por ahí. En la mejor época, los lunes estaba Tania Libertad; los martes, Cecilia Bracamonte; miércoles, Alicia Maguiña; jueves, Cecilia Barraza; y viernes y sábado, Tania y la Bracamonte. Abrían el show Lucía de la Cruz y Eva Ayllón. Impuse “el estilo de La Palizada”, shows bailables, combinar y pedir cierto repertorio a los artistas. Ahí empezaron Óscar Cavero, Máximo Dávila, Rufino Ortiz, Lucho Montalvo… un elenco de la patada.

–También hizo su propio local, el Fina Estampa.

–Funcionó en la avenida Benavides. Justo agarramos la mala época del toque de queda y las devaluaciones del gobierno de Alan García (185-1990). Nos mataron. Tuvimos un programa en TV Perú que se transmitía desde el restaurant.

–Después, empieza a grabar en los principales sellos.

-Grabé en IEMPSA, Sono Radio, El Virrey… en todos los estudios. Hicimos un disco del conjunto de La Palizada, el primero de su tipo. Luego, mi primer encargo fue grabar un disco con Lucía de la Cruz, Al frente de todas (1982). Grabé con Eva Ayllón, hice cuatro discos con Jesús Vásquez.

–¿Y qué alista para sus 50 años de pianista?

–Tres eventos: en junio, agosto y octubre. El 9 de junio ofreceré un almuerzo en el Mama Fela de Barranco. En agosto, otro evento en el Real Club.