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Año de la Universalización de la Salud
MARTES 2

de junio de 2020

VIGENCIA DE SU IMAGEN

Túpac Amaru, ¡y no podrán matarlo!

A 233 años de su inmolación, José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, sigue siendo considerado el más importante precursor de nuestra independencia. Tanto él como su consorte, Micaela Bastidas, se sublevaron contra el gobierno virreinal español y, tras ser capturados y cruelmente torturados, se les dio muerte en la plaza de Armas del Cusco el 18 de mayo de 1781.

21/5/2014




La rebelión de Túpac Amaru pudo haber conseguido éxito, de no ser por la presencia de traidores en las filas patriotas, así como de errores tácticos. Ya en noviembre de 1780, las tropas rebeldes vencían a los realistas en Sangarará.



Sin embargo, pese a formar un ejército de más de 7,000 aguerridos hombres y ser proclamado por ellos Emperador de América, tuvo que enfrentar a la muerte de la manera más vil: ver morir a su esposa e hijos, y ser desmembrado por cuatro caballos que tiraban de su cuerpo en diferentes direcciones.



Túpac Amaru II y Micaela Bastidas simbolizan el amor por la libertad y la justicia. La efigie del descendiente de los incas es legendaria y un ejemplo de conjura vigorosa, mestiza, beligerante y a la vez noble, contra un poder centralista, cruel y omnímodo.



La figura del prócer ha sido usada incontables veces, no solo en nuestra patria, sino también en varios países. Es imposible dejar de recordar que su rostro cetrino con sombrero de arriero engalanó los billetes de intis.



Por otro lado, el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado acogió su figura como un símbolo, reconociéndolo como héroe, nombrando en su honor un salón de Palacio de Gobierno, e iniciando la construcción de una larga avenida de más de 20 kilómetros en el Cono Norte, que lleva su nombre.



Pero este también fue usado por los subversivos que asolaron, a la par que Sendero Luminoso, al país durante más de dos décadas. El MRTA intentó un atentado en el Congreso, secuestró empresarios y políticos, y mantuvo en vilo al mundo al tomar la residencia del embajador de Japón en Lima durante meses, entre 1996 y 1997.



Hay rebeldes que usan el apelativo de “tupamaros” en Uruguay y Venezuela, y en Argentina existe también un movimiento indigenista con ese nombre, que tiene presencia en más de una docena de provincias.



Con todo, el legado de Túpac Amaru, que ha servido de inspiración a escritores como Alejandro Romualdo, que en su bello canto coral repite una y otra vez: “Y no podrán matarlo”, seguirá sumando siglos de homenajes.