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Año de la Universalización de la Salud
LUNES 10

de agosto de 2020

CRÓNICA DE UN ALADO RETORNO

Segundo vuelo de los cóndores

Tras un año de cuidados médicos, los cóndores andinos ‘Huáscar’ y ‘Atahualpa’ aletearon y volvieron a surcar los cielos de la sierra limeña. Es la primera vez que se reinserta a un cóndor en su hábitat natural con rastreadores satelitales para estudiar sus hábitos.

No fue leyenda ni mito: ‘Huáscar’ y ‘Atahualpa’ levantaron vuelo sobre el cielo andino el martes 12. El reloj marcaba las 15:00 horas; la altura, el viento y las condiciones climáticas en la sierra limeña eran los adecuados para que estos dos cóndores andinos vuelvan a surcar los cielos en su hábitat natural tras recuperarse favorablemente de un envenenamiento e intoxicación grave.

14/5/2015


Juan Celi RiscoTexto y fotos

Los dos contenedores se colocaron estratégicamente en una montaña del distrito de San Antonio de Chaclla, en la provincia de Huarochirí. Cuando se abrieron, asomaron con timidez las siluetas de los especímenes con nombres incaicos. Volvían a su espacio natural tras un año de dedicados cuidados veterinarios.

Sus cuidadores observaban emocionados esta liberación: se encontraban ansiosos de ver los resultados de sus esfuerzos por reinsertar a estos dos cóndores, cuya población viene disminuyendo de manera preocupante en el Perú y otros países andinos.

Prueba de vuelo

‘Huáscar’ fue el primero en salir de la jaula. Acicaló sus plumas, extendió sus alas de casi dos metros de envergadura y dio cara al viento, tras breves saltos, intentó con poco éxito levantar vuelo. Era comprensible su torpeza, acababa de hacer un viaje de casi dos horas en una jaula por una trocha carrozable.

El entusiasmo no disminuyó entre quienes llegamos a las alturas de Huarochirí para ser testigos del retorno al aire: Tras varios intentos de vuelo, ‘Huáscar’ comenzó a escalar una montaña cercana con asombrosa agilidad, a pesar de lo escarpado del terreno, al llegar a la cima extendió sus grandes alas y levantó el vuelo, en medio de la algarabía y los aplausos de los asistentes, que disfrutamos de su habilidad para dominar las corrientes ascendentes de aire y planear como una enorme cometa negra a más de 3,200 metros sobre el nivel del mar.

Luego fue el turno de ‘Atahualpa’. Se demoró más en salir de su encierro. El tiempo en cautiverio lo había entumecido, pero pacientemente extendió sus alas y comenzó a calentarse con los rayos del sol. De un momento a otro, se lanzó por una colina retomando así la habilidad principal que debe tener esta especie para sobrevivir.

‘Atahualpa’ desapareció en pocos segundos del lugar donde fue liberado, los investigadores presentes respiraron aliviados, pues este vuelo significaba que podrían sobrevivir sin auxilio del hombre. Ahora manifestaban con algarabía que el Perú cuenta con dos ejemplares saludables, que ya pueden reproducirse en espacios naturales.

Ver volar a los cóndores ‘Huáscar’ y ‘Atahualpa’ en las alturas de la sierra limeña es un espectáculo que emociona a cualquiera que conozca el verdadero significado de esta ave para los países andinos.

Cóndores satelitales

El vuelo de los dos especímenes también tiene un gran significado para el Perú ya que marca un importante hito: es la primera vez que se logra reinsertar a un cóndor a su hábitat natural con rastreadores satelitales, que darán valiosa información para estudiar sus hábitos.

Según Jessica Gálvez-Durant, directora de Gestión Sostenible del Patrimonio de Fauna Silvestre del Serfor, es la primera liberación de este tipo, con protocolos elaborados, telemetría y rastreadores satelitales, lo que dará mucha información sobre dónde vuelan, anidan y se alimentan.

Por su conservación

Destacó, además, que esta liberación se realizó en el marco del Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino, que fue aprobado hace unos días, donde se establece diversas estrategias de conservación para preservar esta especie.

Como parte de este plan se tiene previsto realizar un censo del cóndor andino y diversas capacitaciones a las poblaciones del interior del país para evitar que la población de esta emblemática ave continúe disminuyendo dramáticamente.

Explicó también que cada cóndor ahora tiene una etiqueta en el ala con un número de identificación y un sistema de monitoreo satelital. Los dispositivos que se colocaron en cada ala se recargan con energía solar y tienen un tiempo de funcionamiento de dos años, periodo en el cual podrán monitorearse detalladamente.

En esta historia, que tuvo un final feliz, intervinieron diversos veterinarios y especialistas de cóndores de The Peregrine Fund, investigadores altruistas de Ecuador y Serfor del Ministerio de Agricultura, que participaron en este exitoso proceso de liberación en las alturas de la región Lima. ‘Huáscar’ y ‘Atahualpa’ vuelan.

Población que decrece

Como explican los especialistas: el mundo moderno, la cacería ilegal y algunas tradiciones del hombre, hacen peligrar el hábitat del cóndor, motivo por el cual es más frecuente ver ejemplares envenados o atrapados para realizar festividades en diversos pueblos, que poco a poco han venido menguando su población silvestre.

Según relató el especialista ecuatoriano Andrés de Ortega, médico veterinario de la Universidad de San Francisco de Quito, en Venezuela el cóndor está casi extinto, mientras que en el Ecuador se calcula que solo existen 50 ejemplares, y en el Perú habrían por lo menos 2,500 cóndores.

Andrés de Ortega comentó que en su país ya se ha realizado la liberación exitosa de diez cóndores recuperados y se tiene previsto que se consolide la cooperación con el Perú para continuar compartiendo experiencias para la conservación de esta emblemática especie, que es un símbolo nacional para algunos países andinos.

El Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino establece estrategias para proteger la especie.