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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
LUNES 14

de octubre de 2019

RESEÑA

Recaudación, tributos e impuestos (II)

EL RECAUDADOR, COMO LO SEÑALAMOS EN UNA PRIMERA entrega, tiene un solo objetivo: captar más rentas. En efecto, el Estado, con la recaudación de impuestos, se encargará de satisfacer las necesidades públicas que la sociedad posee. Las contribuciones y tasas no deben tener un destino ajeno al de cubrir el costo de las obras o servicios que constituyen los supuestos de la obligación.

16/5/2015


Moisés Mieses Valencia Director ejecutivo de Conaco



Y en nuestro país, ¿es suficiente la presión tributaria? En los últimos años, el Perú ha tenido una presión tributaria promedio de 16%, superior al 14.8% registrado en 2011, mientras que el promedio sudamericano es de 18.5% del producto bruto interno. En tal sentido, no es suficiente la presión tributaria y se requiere un incremento aproximado del 2% para que así el Estado pueda cumplir con sus obligaciones y enfrentar la crisis económica internacional.



En el incanato se tributaba con especies que las tierras producían, de tal forma que se contribuía con el sostenimiento del Estado. También se aportaba mediante el servicio personal en el Ejército, en las minas, en el cultivo de las tierras del Inca, del dios Inti, y en la construcción de obras.



Es en el virreinato cuando se establecieron las cajas reales bajo la responsabilidad del tribunal y audiencias reales de cuenta, para que cautelen los intereses de la corona española. Con el paso de los años, ya en la República, las tesorerías departamentales ejercieron las funciones de receptoras administradoras de los caudales y el Ministerio de Hacienda era el organismo superior del ramo.



Posteriormente, el 9 de enero de 1896 se encargó de los ingresos fiscales la Sociedad Recaudadora de Impuestos; luego el 30 de diciembre de 1899 tuvo ese encargo la Compañía Nacional de Recaudación; el 28 de marzo de 1912 hizo lo propio la Compañía Recaudadora de Impuestos; el 14 de marzo de 1927 asumió tal responsabilidad la Caja de Depósitos y Consignaciones del Departamento de Recaudación; y, finalmente, el 27 de enero de 1966, el Banco de la Nación cumplió estas funciones centralizando las actividades operativas, económicas y financieras del Estado en salvaguarda de sus intereses.



El Banco de la Nación surgió así en la vida económica-bancaria del país para asumir desde el principio un gran reto: el de recaudar tributos e impuestos a favor de la caja fiscal, rol que ha venido cumpliendo al pie de la letra hasta la fecha, convirtiéndose en el principal soporte del Estado.



Muchos desconocemos el importante trabajo desarrollado por el recaudador hace muchos años. Cabalgando en mula o utilizando balsas, los recaudadores iban a cumplir el compromiso con el país, tocando puerta por puerta, deteniéndose en cada pueblo de nuestra serranía y del oriente peruano. Nada era imposible.



Ni las inclemencias del clima debían detener su misión. Eran los años en que no existían carreteras de penetración a los Andes ni a la Selva. Cabalgando y navegando, cruzaban –por varios días– los fríos nevados y las tranquilas aguas de los ríos afluentes del Amazonas. La orden debía cumplirse: cobrar impuestos y tributos.



Hoy en día, en pleno siglo XXI, gracias a la bancarización y con la posibilidad de apoyarnos en la tecnología, en donde estemos podemos, según cronograma, pagar nuestras obligaciones tributarias. Pese a ello, continuamos rezagados. Es conocido que la bancarización en países como Chile y Bolivia se ubica en un 50%, mientras que en el Perú, con la formalización y la tecnología, se espera alcanzar un 35%, según las proyecciones de la Asociación de Bancos (Asbanc).



A lo manifestado se quiere demostrar que la recaudación es significativa porque ayuda a canalizar los flujos de fondos entre los agentes económicos a través del sistema financiero, empleando para ello los diversos productos que brindan las empresas de este sector, favoreciendo la formalización de la economía al desincentivar la realización de operaciones marginadas y simuladas. Y lo más importante, reduce y evita la evasión y la informalidad en la medida en que potencia la fiscalización al servir como fuente valiosa de información.



A toda esta explicación podemos señalar que es de suma importancia la formación de la cultura tributaria desde la niñez, pagando nuestros tributos e impuestos con el fin de satisfacer las necesidades colectivas como una mejor prestación de servicios de salud, educación y el tendido de más vías de comunicación.



“La recaudación es significativa porque ayuda a canalizar los flujos de fondos entre los agentes.”