Tipo de cambio:

Compra: 3.374

Venta: 3.377


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
LUNES 26

de agosto de 2019

PANAMERICANOS

26 JUL AL 11 AGO

PARAPANAMERICANOS

21 AGO AL 01 SEP

BIBLIOTECAS RURALES

Alturas para la lectura

Gracias a la alianza estratégica entre la empresa privada, los centros educativos y la sociedad civil, hoy en lugares como Ayaviri, Puno, se están instalando bibliotecas rurales de gran calidad, que permiten a los menores mejorar sus niveles de aprendizaje y descubrir que la lectura es un placer mayor.

Ayaviri es la capital de la provincia puneña de Melgar, a 3,900 metros sobre el nivel del mar. Tiene varios elementos que cualquiera de sus vecinos podría nombrar: el frío acostumbrado, la lluvia sorpresiva, la gran actividad ganadera, las tradiciones de antaño, la altura que afecta a los turistas y, desde hace poco, una gran biblioteca donde los más pequeños pasan gran parte del día.

25/4/2016


fiogf49gjkf0d
La biblioteca Hortus es un espacio creado gracias a los esfuerzos de la empresa agrónoma homónima, la asociación Un Millón de Niños Lectores y las instituciones educativas interesadas en promover el placer de la lectura entre los niños, como aquellos que estudian en el colegio Niño Jesús de Praga, donde se ha instalado este ambiente con más de 600 ejemplares.

Variada información

Al llegar a esta biblioteca rural, nos sorprende gratamente que decenas de alumnos, en este caso de tercer grado de primaria, lean y conversen entre sí. Tienen en sus manos cuentos clásicos y enciclopedias variadas con información sobre el cuerpo humano o de ciencias.

Kevin Huamaní tiene 8 años. Me muestra una novela gráfica llamada Vulcanito, relato de aventuras especiales escrito por Ayuso Silvia. “Es mi libro favorito de todos los que hay aquí”, me dice.

Libros que acompañan

Son más de 20 niños en plena lectura y diversión. Kevin cuenta que la lectura no es una costumbre que venga de casa, donde no hay muchos libros, pero esta carencia está cambiando gracias a la biblioteca Hortus, que se acaba de inaugurar en noviembre pasado.

“Hay muchos cuentos y libros que quiero leer, antes no los conocía. Es bonito, es como jugar que eres alguien más, es como irte de aventura en la galaxia como Vulcanito”, describe Kevin, agitando sus manos como si piloteara una nave de verdad.

Ximena Condori, Estefanya Marcelino y Miguel Abado nos rodean con cuentos como La Caperucita Roja y Pinocho. Ellos también están deseosos de mostrar sus lecturas.

“Tenemos que leer 12 libros en todo el año y yo ya voy en cuatro. Al final voy a leer unos 20 o 30 libros, les voy a ganar a todos”, reta orgullosa Ximena, sacándole pica al resto. El grupo empieza a debatir sobre quién leerá más libros al final y es una discusión en la que van a ganar todos al fin y al cabo.

Vincular a los padres

Rodolfo Mamani Robles, director y profesor de la instituvión educativa. Niño Jesús de Praga, ha observado con atención la interacción de los niños. Al ver que ya no estoy conversando con ellos se aproxima y reflexiona sobre los problemas educativos y sociales de la región.

“En Ayaviri, los educadores enfrentamos la falta de comprensión de lectura en los alumnos y el desinterés de los padres en el rendimiento de sus hijos. Ambos factores generan un gran problema, y cuando se dio la oportunidad de trabajar con Hortus y Un Millón de Niños Lectores no lo dudé: convoqué a los profesores y a los padres para informarles sobre la ventaja de tener una gran biblioteca al servicio de la comunidad”.

En los pocos meses de actividad que tiene la biblioteca, Mamani reconoce varios avances, nuevamente, en el aspecto educativo y social. “Si promediamos, podemos ver que las notas en los cursos de Lenguaje y Literatura han aumentado, a la par como en otras materias afines como Ciencia y Ambiente. También he descubierto, con grata sorpresa, que los padres vienen también a leer y a pedir libros prestados, que ahora hay más lectura en las viviendas de Ayaviri. Me alegra formar parte de este proyecto y del cambio en la región”.

Un trabajo de todos

¿Por qué una empresa privada y que trabaja en la agronomía tiene tanto interés en promover la lectura?, preguntamos a Luis Villanueva, vocero de la empresa Hortus para este proyecto de bibliotecas rurales.

“Todas las empresas deberían aportar a la sociedad y nosotros decidimos apostar por la educación porque en estas bibliotecas se están formando ingenieros y científicos que más adelante pueden dar grandes avances a sus ciudades. No creemos que el trabajo a favor de la educación deba realizarlo solamente un ministerio o una oenegé, es una misión de todos los que queremos algo mejor como país”.

La meta, explica, es abrir una biblioteca rural al año y para ello se necesita también la colaboración de la comunidad. Es un trabajo de grupo que involucra a todas las instancias educativas.

“No es tan fácil llegar y poner una biblioteca. Se necesita el apoyo de autoridades del colegio, de las UGEL y de los padres de familia. Hay que habilitar espacios, capacitar a los bibliotecarios y determinar soluciones a problemas en corto y largo plazo. Todos dan la mano aquí y Ayaviri es el ejemplo perfecto de lo que te digo”.

Los menores posan para la foto final. Terminado el trabajo periodístico, vuelven los niños a su lectura tranquila y nosotros nos vamos en calma porque sabemos que en las alturas hay lectura de altura. Colorín, colorado. (Luis M. Santa Cruz)

Datos

Hortus ha implementado bibliotecas similares en colegios de zonas rurales de Piura y Arequipa, donde se registran problemas en los ámbitos educativos y sociales.

2,300 niños peruanos de bajos recursos son beneficiados gracias a las tres bibliotecas diseñadas por Hortus y Un Millón de Niños Lectores. 800 de ellos están en Ayaviri, Puno.

Alrededor de 20,000 dólares invierte Hortus en cada una de las bibliotecas promovidas en lo referido a instalación, mantenimiento y visitas regulares para verificar el óptimo funcionamiento de las mismas.