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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 14

de noviembre de 2019

SERVIDORES PÚBLICOS DESTACABLES. MARÍA JESÚS ROJAS MEDINA

“Mi misión es hacer realidad la reinserción social ”

Asistenta social trabaja en el Inpe desde hace 30 años y asegura que los reos son personas que necesitan cambiar.

27/2/2019


Susana Mendoza Sheen

smendoza@editoraperu.com.pe

Perfil. El Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) está de aniversario, y es una buena oportunidad para dar a conocer la labor de una asistenta social, de las 150 que trabajan allí, comprometida con la reinserción de los internos. Trabaja en el penal de Lurigancho desde el 2016, pero cumplirá casi tres décadas en la institución.

La cercanía a una tía que era asistenta social la marcó cuando niña, mientras la acompañaba a las minas de Huancavelica. En aquellas visitas observaba cómo atendía a los mineros y sus familias. A María Jesús Rojas Medina le gustó ver cómo los quería. Entonces eligió aquella carrera porque era el sueño familiar y por su vocación por apoyar a personas marginadas por la sociedad.

Tiene 30 años dedicados a esa tarea desde que ingresó al Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) en diciembre de 1990. Sintió que su misión era dar lo mejor de sí para hacer realidad la reinserción social de hombres y mujeres que robaron o estafaron, pero buscan una segunda oportunidad para cambiar sus vidas.

Actualmente es jefa de las asistentas sociales del penal Lurigancho, un establecimiento diseñado para albergar a 3,500 personas pero que hoy superan las 11,000. Con ella son en total 16 las que tienen que atender las demandas de salud, legales o laborales de los internos.

Una función a la que suma la de supervisora del Pabellón 4 en donde se ubican los reos primarios, la mayoría jóvenes que ingresaron por haber cometido algún tipo de robo. Son 400 que están bajo su cuidado.

“Superviso las acciones de tratamiento de las colegas que también tienen un pabellón a cargo, la documentación que generan en cada uno como la elaboración de informes para certificar que el beneficio penitenciario que solicita un interno es viable o no”, explica.

En Lurigancho existen 21 pabellones, y las atenciones que requieren los presos son diversas: desde acceder a un documento de identidad, participar en sus audiencias, hasta visitar sus hogares para conocer la vida familiar a la que regresarán cuando cumplan su pena.

Dedicación

María Jesús es una mujer que no pierde los papeles con facilidad, sus maneras para resolver problemas son suaves como también enérgicas cuando son necesarias, y eso gracias a su experiencia acumulada en estos años, pues también dirigió el penal de Mujeres de Chorrillos de máxima seguridad, y fue jefa de las asistentas sociales de San Jorge, que ya no existe.

Admite que es sacrificado el trabajo que desarrolla, que las condiciones laborales no son las mejores, que existen en el personal malos elementos que deberían ser sancionados. Aún así, le apasiona su trabajo y no lo cambiaría porque lo realiza para seres humanos, afirma.

“Son personas que necesitan cambiar. Y estoy aquí para que aprendan a tener una vida mejor y a hacerse cargo de ella. Tanto de las internas que por ser mujeres no dejan de ser hijas o madres y son más generadoras de trabajo interno para enviar dinero a sus familias como de los internos que a diferencia de ellas, piden talleres y trabajos para sus beneficios penitenciarios.”

Misión

Nos orientamos a que los internos asuman con responsabilidad el rumbo de su vida y que su familia los apoye en el proceso, dice. Y en ese camino, admite, se identifica más con los jóvenes y los ancianos, muchos de los cuales fallecen esperando un indulto que no llega. No le ocurre lo mismo con los que son parte de bandas criminales. Ellos, comenta, ya eligieron esa forma de vida y es difícil que la dejen. María Jesús es aliada de los arrepentidos.

Hoja de vida

Licenciada en trabajo social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1985.

Diplomado en gestión social del Colegio de Administradores del Perú en 1997.