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LUNES 14

de octubre de 2019

APROXIMACIONES

Inversión extranjera en China

30/4/2019


Julio Panduro

Periodista y Politólogo




Lo que parecía una quimera ahora es una realidad: China, el país comunista por antonomasia, ha aprobado una ley de inversiones extranjeras para crear un entorno más favorable para las compañías foráneas. Sin embargo, como en toda política de Estado que Beijing aplica, siempre surgen posiciones contrarias y a favor de cada decisión, especialmente cuando se trata de sus líneas de trabajo vinculadas con la comunidad internacional.

La postura a favor destaca, por ejemplo, que la norma haya obtenido una votación abrumadora del 99% de los cerca de 3,000 miembros de la Asamblea Popular Nacional, máximo órgano legislativo de la nación asiática. Además, varios analistas consideran que el Congreso chino ha acelerado su aprobación porque el texto original de la ley ya se encontraba en agenda desde el 2015, pero su tramitación se aceleró a finales del 2018.

Desde la agencia oficial Xinhua, el Gobierno chino resalta que a partir del 1 de enero del 2020, fecha en que entrará en vigencia, se contará con una ley que busca mejorar la transparencia de las políticas de inversión extranjera y asegurar que las empresas de capital foráneo compitan en igualdad de condiciones. La disposición también protegerá mejor los derechos e intereses legítimos de los inversionistas extranjeros y creará un entorno empresarial, basado en la ley, que sea internacionalizado y favorable.

Conocida la aprobación de la ley, la Cámara Americana de Comercio en el Sur de China realizó una encuesta a 240 empresas y sus representantes revelaron que planean aumentar sus presupuestos de reinversión de beneficios en China este año, a un total estimado de 19,400 millones de dólares, un aumento del 40% respecto al 2018.

Desde la contraparte, los críticos argumentan que esa inusitada rapidez en la votación obedece a obvias presiones de la Unión Europea y de Estados Unidos, con cuyo gobierno Beijing mantiene una abierta guerra comercial que ha menguado en meses recientes, pero que no ha acabado y que aún pende como espada de Damocles sobre sus socios comerciales.

Para los escépticos, China ha aprobado la norma en tiempo récord a fin de satisfacer las exigencias occidentales de mayor apertura económica, pero aún mantiene vedados para la inversión foránea algunos campos, como la informática, las telecomunicaciones, ciertos sectores de la minería, la pesca, el cultivo agrícola, la infraestructura, la educación y el sector financiero, así como la investigación y el desarrollo.

Al margen de las motivaciones que haya tenido el Gobierno chino para aprobar esta disposición, lo cierto es que China es un mercado interesante para el capital extranjero. Solo en el 2018, un aproximado de 960,000 empresas se habían establecido en ese país, con una inversión directa extranjera acumulada superior a 2.1 billones de dólares, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).