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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 21

de setiembre de 2019

APROXIMACIONES

La justicia popular en nuestros días

4/6/2019


Carmen Meza Ingar

Abogada, Periodista y Catedrática

Un triste caso de la realidad nacional sorprendió a los espectadores de los medios de comunicación hace unos días, cuando se dio a conocer que los pobladores de Andahuaylas perseguían y castigaban a un hombre que había violado y asesinado a dos niñas. También es grave la constatación de falta de celeridad de la policía de ese lugar, primera instancia de los operadores de la justicia.

El episodio andino ocurrió en una nación que tiene leyes modernas, como la Constitución de 1993, que consagra el principio de la igualdad de todas las personas y, por tanto, no se admite ninguna clase de discriminación. Se debe afirmar que todos somos iguales ante la ley y la justicia.

Precisamente, para garantizar el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos ante el cumplimiento de la ley y en los tribunales de justicia se han establecido plazos en los diversos códigos especializados en los derechos civiles, económicos, sociales, políticos y culturales. Además, todos sabemos que la justicia, por ser representada alegóricamente por una efigie ciega, debe ser imparcial. Y, para facilitar el trabajo de los jueces y de sus colaboradores, se recomienda aplicar en cada caso los grandes principios de simplicidad y celeridad.

Decíamos que en el caso comentado hubo cierto retardo en las primeras reclamaciones de los padres de familia, pero ocurre que muchas veces hay también denegatoria de justicia, lo que es muy grave.

Esta introducción sobre casuística en la administración de justicia nos lleva a meditar en los grandes problemas del retardo y de la denegatoria de la administración de justicia. Precisamente, cuando ocurren estas situaciones en poblaciones rurales o alejadas y los casos involucran delitos, como los referidos, la población se organiza para la denominada autodefensa, que significa la detención del delincuente. Qué bueno sería que, al encontrarlos, los entregaran a las autoridades, pero la verdad es que muchas veces ocurren excesos, ya que los pobladores, generalmente, piensan que los protagonistas pueden escapar o que las autoridades los van a liberar.

La experiencia de las poblaciones alejadas recuerda que en estas actuaciones por mano propia hubo castigos excesivos o hechos delictivos punibles, cometidos por ciudadanos que no conocen debidamente las leyes y tal vez repitan normas de antiquísimas poblaciones que seguían la ley del Talión: “Ojo por ojo, diente por diente”. Por ello, urge que con las campañas de alfabetización se expliquen los elementales conocimientos de los derechos humanos consagrados por la ONU en 1948, con la abstención de ocho estados islámicos, que después han ratificado la Carta Universal. Con la debida difusión de los principios constitucionales, todos los pobladores aceptarán que los derechos son para todos, incluso para los justiciables, que deben ser debidamente identificados y juzgados ante los tribunales de justicia de todo el territorio.