Tipo de cambio:

Compra: 3.342

Venta: 3.345


Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
JUEVES 19

de setiembre de 2019

IDENTIDAD

Más que color

Hoy se celebra el Día de la Cultura Afroperuana. Este sector de la sociedad nacional ha aportado en la música y en otros campos a lo largo de la historia, pero no siempre se le ha visibilizado.

4/6/2019


Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

Un día como hoy en 1925 nació el decimista y reivindicador de la identidad afroperuana en el país, Nicomedes Santa Cruz. Por ello, desde 2006 se celebra el Día de la Cultura Afroperuana.

La integración de este importante segmento a la sociedad nacional sigue enfrentando dificultades, aunque de acuerdo a los tiempos ha ido cambiando. Susana Matute Charun, directora de políticas de poblaciones afroperuanas del Ministerio de Cultura, declaró al diario oficial El Peruano que aún se les sigue asociando solo con algunos oficios.



Nuevos rostros

“Esto sucede no solo por los prejuicios y estereotipos generados acerca de algunas capacidades y habilidades “innatas” en esta población que ha hecho que sean encasillados en actividades como el deporte, la música o la cocina –áreas en las que debemos reconocer que tenemos excelentes exponentes– sino también por las escasas oportunidades que tienen los y las afroperuanas a la educación superior como lo demuestran los resultados del Censo de Población 2017”, manifestó.

La funcionaria indicó que de cara a la conmemoración del bicentenario es importante reconocer la presencia de hombres y mujeres afrodescendientes desde las campañas libertarias hasta actividades de defensa del territorio nacional como los grumetes de la marina o los defensores de 1941.



Opinión similar tienen jóvenes que se reconocen como afroperuanos y que se dedican a las letras como Leonardo Ledesma Watson o Juan Manuel Olaya. El primero indica que son pocas las figuras de su comunidad de las que se habla, poniendo como ejemplo de estas excepciones a Nicomedes y su hermana Victoria Santa Cruz o a San Martín de Porres.

“En la escuela nos enseñan sobre figuras militares que marcaron nuestra historia republicana: Grau, Bolognesi, Cáceres, Ugarte; casi todos ellos blancos, hombres; pero nadie habla de Francisco Congo –líder del palenque de Huachipa– o Catalina Buendía –heroína de la Guerra del Pacífico–. Cuando se cuenta el porqué de la presencia de afros en el Perú, el repaso es veloz y superficial: son los hijos, nietos y bisnietos de ‘los grupos de esclavos’”, manifestó a este diario.

“En mi caso, que soy un escritor y un periodista negro que trabaja con el lenguaje y las ideas, siento que siempre he tenido que explicar más de una vez a qué me dedico, percibiendo una ligera sorpresa cuando lo digo”.



Por su parte, Olaya, director de la revista D’Palenque: literatura y afrodescendencia, consideró que es parte del imaginario colectivo reducir al afroperuano a “lugares comunes” como lo deportivo o musical, y que es parte de la herencia colonial.

“Detrás de los esclavizados y sus descendientes, hay toda una historia de vida, una lucha por la supervivencia que implicó construir y negociar, y mucho de este legado ha formado parte de nuestra identidad nacional, sin que la historia oficial reconozca sus raíces africanas”, opinó.

Aceptación

Un caso particular es el de Octavio Santa Cruz Urquieta, conocido diseñador gráfico que destacara en la década de 1960 y sobrino mayor de Nicomedes. Él reveló a este periódico que no sintió que se le cerraran las puertas por su condición de afroperuano. Sin embargo, matizó que eso depende de cada caso particular.



Hizo notar que él ha sido docente en distintos centros de estudios superiores como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lamentó no haber visto en dichos lugares una presencia masiva de estudiantes afroperuanos. Señaló que no son visibles en la vida política o académica del país.

Por su parte, Maribel Arrelucea, autora de varios libros sobre la cultura afroperuana, hizo notar que se ha reducido el estigma que significaba ser relacionado con esta parte de la sociedad y cada vez son más los que no tienen problemas para reconocerse como parte de ese grupo.

Puso como ejemplo el de Ricardo Palma, quien era acusado de ser descendiente de negros. El tradicionalista, hace notar Arrelucea, no se reconocía como parte de esa colectividad. Tan es así que su hijo Clemente se gradúo en la Universidad de San Marcos con la tesis “El porvenir de las razas en el Perú”.

“En ese tiempo era considerado científico el catalogar a las razas. Actualmente, no es así”, indicó la investigadora.



Mencionó que un caso como Susana Baca, que asumió el cargo de ministra de Cultura reconociéndose como afrodescendiente, no hubiera sido posible hace unos años.