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Año de la lucha contra la corrupción y la impunidad
SÁBADO 21

de setiembre de 2019

REIVINDICACIONES

Cuestión de confianza por la igualdad

El Gobierno planteó cuestión de confianza al Congreso de la República sobre políticas de Estado de fortalecimiento institucional y lucha contra la corrupción contenidas en cinco proyectos de ley sobre reforma política.

8/6/2019


Violeta Bermúdez Valdivia

Docente de la Facultad de Derecho de la PUCP

Uno de ellos busca garantizar la participación política de las mujeres con paridad y alternancia. Se propone que las listas de postulación a cargos públicos, por ejemplo al Congreso, estén conformadas por 50% de hombres y 50% de mujeres ubicados de manera alternada: una mujer-un hombre o un hombre-una mujer.

El propósito es asegurar que todas las personas tengan el mismo derecho a la representación y no, como históricamente ha sido, que los hombres estén sobrerrepresentados en la política.

Recién en 1955 se reconoció la ciudadanía a las peruanas, y la igualdad sin discriminación por sexo se aprobó con la Constitución de 1979. Ello no obstante que las mujeres demostraron, a lo largo de la historia republicana, su interés por participar en la vida política. Así lo hicieron María Jesús Alvarado y Zoila Aurora Cáceres en las primeras décadas del siglo XX o Magda Portal, desde su militancia aprista que abandonó en 1948, cuando el PAP desconoció a las mujeres como miembros activos del partido por no ser ciudadanas.

La postergación de los derechos políticos de las mujeres ha devenido de prácticas como esta y otras más sutiles, pero cuyo resultado ha sido la exclusión de las mujeres de la representación política. Por eso, en 1997, se aprobó la cuota de género que exige incluir en las listas de candidatos a un mínimo de 30% de mujeres y de hombres. Es decir, ninguno de los sexos tendrá más de 70% ni menos de 30% de las candidaturas. Se buscó que los partidos garanticen la participación de las mujeres, cuyo número de militantes es similar a la militancia masculina.

Antes de la cuota, solo el 11% de parlamentarios eran mujeres, posteriormente se alcanzó el 29.2% de representación femenina. En suma, luego de más de 20 años de vigencia, los partidos políticos no han incluido mujeres en las listas de postulación con posibilidades de ser elegidas. La situación es peor en aquellas posiciones donde no es imperativa la cuota. Las últimas elecciones subnacionales lo evidencian: de 367 candidatos a gobernadores regionales solo el 8.7% fueron mujeres, y ninguna fue gobernadora. No se puede dejar en manos de las organizaciones una política pública tan importante para el logro de la igualdad.

Es la primera vez que un Gobierno usa el mecanismo constitucional de la cuestión de confianza para exigir la aprobación de una ley que garantice la igualdad política del 50.8% de la población. La paridad con alternancia mejorará la democracia peruana, pues ciudadanas y ciudadanos tendrán las mismas oportunidades de representar a la Nación y de ser partícipes de la voluntad estatal. Hemos sido testigos de una cuestión de confianza por la igualdad.